miércoles, 6 de mayo de 2009

UNIVERSIDADES VENEZOLANAS 2025: PROSPECTIVA DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA.

Artículo para la Revista arbitrada “Revista Iberoamericana de Educación, de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación la Ciencia y la Cultura”, (OEI), Madrid, España:

UNIVERSIDADES VENEZOLANAS 2025:
PROSPECTIVA DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA.
Ing. Ana María Alvarez, MSc.

Analizar el futuro de las Universidades Venezolanas supone responder a una pregunta fundamental y clave: ¿Qué Universidades queremos, veinte años adelante, para que sociedad?

La respuesta es el puente que se establezca entre la sociedad y la vida universitaria, cuyas relaciones están llamadas a ser de reciprocidad y mutuo enriquecimiento. La sociedad necesita de la educación superior para alcanzar el equilibrio en el bienestar social y económico y, a su vez, la universidad requiere estar armonizada con la sociedad para poder incidir en ella.

Sin embargo, hablar de sociedad, parecería un término un tanto ambiguo, porque en realidad los que están implicados en este proceso son los cuatro actores sociales protagónicos del desarrollo.

El estado: creado por la sociedad para que fuera su organizador y su conductor en la búsqueda del bienestar general.

Los medios de producción de bienes y de servicios: que son los generadores de la riqueza.

La sociedad civil: entendida como la sumatoria organizada de individuos que persiguen su bienestar.

La Universidad: entendida como la generación y transmisión del conocimiento y, por extensión, todo el sistema educativo.
Las relaciones existentes entre estos cuatro actores sociales no siempre han sido de cooperación y armonía, generalmente porque no se ha entendido el papel que juega el “conocimiento”, función y razón de ser de la Universidad.

El conocimiento ha sido comparado a la luz y por ende a las ventajas que ella trae. El conocimiento, al igual que la luz, ilumina, disipa las tinieblas, elimina o al menos disminuye la ignorancia. Por esta razón es apetecido y por la misma causa es esquivado. Es importante constatar que si analizamos las funciones de los cuatro actores sociales, es la función del “conocimiento” la que cumple la misión más importante. En efecto: el estado organiza, la producción genera riqueza y la comunidad recibe beneficios. Pero es la Universidad quien ilustra todo lo anterior con la luz de la ciencia.

La generación y el manejo de la ciencia es pieza fundamental en la generación del bienestar. Esta función acredita y enaltece la actividad universitaria, pero al mismo tiempo le plantea desafíos:

¿Cuál ciencia?
¿Qué relaciones hay entre la ciencia y el hombre?
¿La ciencia es para todos?
¿Cómo adquirir la ciencia?
¿La Universidad puede sola cumplir su función de generadora de conocimiento?
¿Cómo realizar un análisis prospectivo hacia un futuro deseado?

Para operacionalizar estos desafíos nos servimos de los principios y las herramientas de la Prospectiva, disciplina que tiene como finalidad escrutar y concebir el futuro para obrar con mayor claridad en el presente. Por esta razón, este artículo muestra la identificación de los factores que caracterizan la situación actual de las Universidades Venezolanas, para de allí determinar las “variables estratégicas” que las concretan y definen. Estas condiciones iniciales permiten señalar su proyección y evolución en materia de ciencia y tecnología por medio de los escenarios que marcan su posible evolución al horizonte del año 2025.

UNIVERSIDADES VENEZOLANAS 2025:
PROSPECTIVA DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA.

VENEZUELAN UNIVERSITIES 2025:
FUTUROLOGY OF THE SCIENTIFIC AND TECHNOLOGICAL INVESTIGATION (RESEARCH).

Ing. Ana María Alvarez, MSc.
Universidad Nacional Abierta. Caracas – Venezuela.
alvareznicolau@hotmail.com

RESUMEN
Durante el primer quinquenio de este nuevo milenio, el estado venezolano, desplegó importantes esfuerzos para que las actividades de investigación científica y desarrollo tecnológico que se realizan desde las diferentes Universidades Venezolanas tuviese un lugar privilegiado, inclusive por encima de la actividad de docencia y extensión, con miras a profundizar la indagación exitosa de la realidad venezolana en todos los campos del quehacer, estimulando la formación de investigadores pertenecientes a la planta docente de las Universidades para ejercer la conducción de investigaciones con la rigurosidad, amplitud, sabiduría e inteligencia que demandan las situaciones cambiantes de hoy. En sintonía con esta iniciativa, y desde una óptica transdiciplinaria, este artículo intenta llamar la atención sobre la pertinencia de los estudios prospectivos como insumos para la readecuación de estas iniciativas gubernamentales ante los retos y desafíos que encierra el futuro de la actividad de investigación en Venezuela durante el presente siglo.
Palabras clave: estudios prospectivos, investigación científica, desarrollo tecnológico, universidad.

ABSTRACT
During the first five year period of this new millenium, the Venezuelan condition (state), it opened important efforts in order that the activities of scientific investigation (research) and technological development that are realized from the different Venezuelan Universities were taken place by it, inclusive over the activity of teaching and extension, with a view to deepening the successful investigation of the Venezuelan reality in all the fields of the occupation, stimulating the formation (training) of investigators (researchers) belonging to the educational plant (floor) of the Universities to exercise the conduction (driving) of investigations (researches) with the rigor, extent, wisdom and intelligence that the changeable situations of today demand. In tuning in with this initiative, and from an optics transdiciplinaria, this article tries to call the attention on the relevancy of the market studies as inputs for the readequacy of these governmental initiatives before the challenges and challenges that there encloses the future of the activity of investigation (research) in Venezuela during the present century.
Key words: market studies, scientific investigation (research), technological development, university.

CONSIDERACIONES INICIALES: UNA MIRADA A LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA EN LAS UNIVERSIDADES VENEZOLANAS.

Analizar el futuro de las Universidades Venezolanas supone responder a una pregunta fundamental y clave: ¿Qué Universidades queremos, veinte años adelante, y para que sociedad?.

La respuesta es el puente que se establezca entre la sociedad y la vida universitaria, cuyas relaciones están llamadas a ser de reciprocidad y mutuo enriquecimiento. La sociedad necesita de la educación superior para alcanzar el equilibrio en el bienestar social y económico y, a su vez, la universidad requiere estar armonizada con la sociedad para poder incidir en ella.

Sin embargo, hablar de sociedad, parecería un término un tanto ambiguo, porque en realidad los que están implicados en este proceso son los cuatro actores sociales protagónicos del desarrollo.

El estado: creado por la sociedad para que fuera su organizador y su conductor en la búsqueda del bienestar general.
Los medios de producción de bienes y de servicios: que son los generadores de la riqueza.
La sociedad civil: entendida como la sumatoria organizada de individuos que persiguen su bienestar.
La Universidad: entendida como la generación y transmisión del conocimiento y, por extensión, todo el sistema educativo.

Las relaciones existentes entre estos cuatro actores sociales no siempre han sido de cooperación y armonía, generalmente porque no se ha entendido el papel que juega el “conocimiento”, función y razón de ser de la Universidad.

El conocimiento ha sido comparado a la luz y por ende a las ventajas que ella trae. El conocimiento, al igual que la luz, ilumina, disipa las tinieblas, elimina o al menos disminuye la ignorancia. Por esta razón es apetecido y por la misma causa es esquivado. Es importante constatar que si analizamos las funciones de los cuatro actores sociales, es la función del “conocimiento” la que cumple la misión más importante. En efecto: el estado organiza, la producción genera riqueza y la comunidad recibe beneficios. Pero es la Universidad quien ilustra todo lo anterior con la luz de la ciencia.

La generación y el manejo de la ciencia es pieza fundamental en la generación del bienestar. Esta función acredita y enaltece la actividad universitaria, pero al mismo tiempo le plantea desafíos:

¿Cuál ciencia?
¿Qué relaciones hay entre la ciencia y el hombre?
¿La ciencia es para todos?
¿Cómo adquirir la ciencia?
¿La Universidad puede sola cumplir su función de generadora de conocimiento?
¿Cómo realizar un análisis prospectivo hacia un futuro deseado?

Para operacionalizar estos desafíos nos servimos de los principios y las herramientas de la Prospectiva, disciplina que tiene como finalidad escrutar y concebir el futuro para obrar con mayor claridad en el presente. Por esta razón, este artículo muestra la identificación de los factores que caracterizan la situación actual de las Universidades Venezolanas, para de allí determinar las “variables estratégicas” que las concretan y definen. Estas condiciones iniciales permiten señalar su proyección en materia de ciencia y tecnología por medio de los escenarios que marcan su posible evolución al horizonte del año 2025.

Sumado a esto, la necesidad de transformación del estado venezolano, expresadas en el Plan de Desarrollo Económico y Social (2000-2007), propicia un asidero para que las instituciones de Educación Superior y en particular las Universidades Nacionales exploren oportunidades de fortalecimiento de la actividad de Investigación, en aquellas áreas que han sido consideradas como prioritarias para el desarrollo del país, las cuales son impulsadas por la actual Administración de la República Bolivariana de Venezuela, tanto a través del Ministerio de Educación Superior (MES) como del Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCT), entes encargados de coordinar y controlar los planes y desarrollo de Investigación en Venezuela, como máximos órganos rectores de la materia.

Pero más allá de la importancia y justificación que reviste este aspecto para el desarrollo de esta actividad en el seno de dichas instituciones; se encuentra la voluntad de la masa crítica de docentes e investigadores, así como autoridades de un buen número de instituciones de educación superior, consideradas como “Emergentes”, quienes están dando el viraje requerido para alinear esta actividad con los planes de desarrollo del país y tomar así las decisiones necesarias con el objeto de llevar a feliz término programas novedosos de promoción a la actividad de Investigación que se desarrolla en su seno.

De esta forma empiezan a surgir las primeras demandas reales en esta materia en el país, que se intentarán satisfacer con una distribución diferente de los presupuestos que hasta ahora le eran asignados a las Universidades Nacionales para la actividad de investigación, en virtud de que hasta la fecha estos presupuestos eran asignados atendiendo a criterios estrictamente cientificistas, desconociendo la pertinencia de los esfuerzos investigativos desplegados por las Universidades Nacionales con pertinencia social a nivel nacional, regional y local, evidenciándose la necesidad de que las Universidades Nacionales en su conjunto investiguen sobre los cambios y los impactos que ya se están produciendo en todas las instancias de la realidad Venezolana, y que no sólo son motorizados desde las Universidades, si no desde las alcaldías, gobernaciones, así como los ministerios y otras organizaciones que conforman el aparato público y privado que de igual forma están acometiendo programas de esta naturaleza.

No obstante la visión optimista que subyace detrás de esta propuesta en lo relativo a la Investigación Universitaria, la cual apunta no solo a fortalecer capacidades institucionales y competencias en materia de investigación con pertinencia social y calidad, dicha propuesta en sí misma entraña serias complejidades a la hora de encarar su desarrollo; dado los esquemas tradicionales que en materia de Planificación de la Investigación prevalecen en las Universidades Venezolanas, los cuales se centran en el más tradicional academicismo y cientificismo, producto de las estructuras de pensamiento cartesianas, jerarquizadas, y excesivamente rígidas, heredadas del pasado, que colocan de antemano al investigador separado de la realidad social que se desea intervenir con actividades de investigación, lo cual contrasta con las características propias del arquetipo de Investigación requerida por nuestra realidad, impregnada por su dinamismo y flexibilidad ante los tiempos de transformación que vivimos.

En tal sentido cabría preguntarse ¿Desde que perspectivas o dimensiones debe realizarse la investigación en un país como el nuestro?, ¿Cómo enseñar y construir metodologías, variables e indicadores que permitan cuantificar y valorar la actividad de investigación, mas allá de la concepción academicista prevaleciente?, ¿Cómo fortalecer competencias para que los esfuerzos investigativos a ser desplegados por diferentes instancias involucradas en procesos investigativos sean la base para resolver los problemas del desarrollo, orientada a sustentar la planificación del desarrollo nacional?

Las interrogantes antes formuladas, constituyen sólo un aspecto, de los muchos que justifican la necesidad de emprender una verdadera transformación en la actividad de investigación que hoy despliegan las Universidades Nacionales, las cuales paradójicamente cuentan con los profesionales que puedan investigar y gerenciar procesos de investigación que den razón de los cambios que supone la implantación de un proyecto de país de cara a minimizar las múltiples necesidades que se han gestado en el seno de la sociedad venezolana.
ÓPTICA PROSPECTIVA Y ESTADO DEL ARTE.

La prospectiva puede entenderse como un ejercicio de producción de información sobre tendencias, que tiene entre sus objetivos elaborar escenarios sobre futuros posibles. Se trata, en definitiva, de aproximarse al futuro, no sólo por los datos del pasado sino también teniendo en cuenta, en la medida de lo posible, las tendencias futuras de las variables (cuantitativas y cualitativas), así como los comportamientos de los actores implicados en los distintos procesos. Los enfoques pueden ser tanto descriptivos como normativos, y pueden ser cuantitativos y cualitativos. La prospectiva es, sin embargo, un campo poco desarrollado en las Universidades Venezolanas. El presente artículo pretende contribuir a llenar esa laguna, analizando los cambios que están teniendo lugar, y los retos y las posibilidades que tendrá que afrontar la Educación Superior en Venezuela en la próxima década.

La prospectiva consiste, dicho en términos simples, en mirar el futuro para esclarecer y cualificar la acción presente. Las políticas públicas en materia de ciencia y tecnología y la prospectiva tienen una relación de influencia mutua. La creciente complejidad de las políticas públicas en materia de ciencia y tecnología y su correcto diseño e impacto dependen cada vez más del conocimiento de las tendencias y de las relaciones entre múltiples factores y variables, ya que los elementos que contribuyen a procesos de cambio social son muchos. Los responsables de estas políticas públicas han venido demandando cada vez más conocimiento e información sobre la evolución futura de sistemas complejos. Por otra parte, en alguna de estas políticas públicas, la fijación de objetivos contribuye a la aparición de análisis prospectivos que dibujen las posibilidades de consecución de esos objetivos en distintos escenarios para la investigación científica y el desarrollo tecnológico.

INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA: ¿ESCENARIOS PROSPECTIVOS?.

La actual ola de descubrimientos científicos y avances técnicos proporciona oportunidades sin precedentes para el crecimiento económico y el bienestar social. Sin embargo, esto sólo será posible si el rápido crecimiento en nuevos conocimientos es efectivamente explotado y genera innovación.

Si entendemos la innovación como la capacidad de gestionar el conocimiento con creatividad en respuesta a las demandas articuladas desde el mercado y/o la sociedad; cabe destacar en primer lugar que resulta difícil concebir como elementos claramente separados la generación de conocimiento y la innovación no están más bien reforzados mutuamente en la medida que se practican. La ciencia es cada vez más tecnológica y sus avances requieren cada vez más de los avances tecnológicos y de las innovaciones. En este sentido el “sistema de innovación” no sólo se conecta con el “sistema de investigación” para explotar el conocimiento recibido de él, sino que, las fronteras de ambos sistemas se harán cada vez más difíciles de distinguir, siguiendo la línea señalada por diversos autores de que no todo el nuevo conocimiento certificado se produce dentro del sistema de investigación.

En segundo lugar, el “sistema de investigación” y, por extensión, el “sistema de innovación” serán en el futuro más complejos y dinámicos, con mayor ubicuidad (globalización – localización) y, sobre todo, con mayor número de interrelaciones (redes) entre sí y con otros sistemas, de forma que el potencial de distribución del conocimiento será uno de los mayores determinantes de prosperidad. En este sentido, la acción del gobierno y de las políticas públicas en materia de ciencia y tecnología será fundamental pero no solo por su capacidad de condicionar el gasto público de I + D y promover conductas innovadoras en las empresas, sino sobre todo por su capacidad de fomentar las interrelaciones entre las diferentes instituciones, la vías de participación en la explotación de las trayectorias tecnológicas que configuran la innovación, la creación de espacios sociales para la ciencia, la tecnología y la innovación, preocupaciones de naturaleza ética y social al tratar temas cuyos efectos en la sociedad puedan tener repercusiones de gran alcance, y, en definitiva, por facilitar la transparencia, credibilidad y aceptabilidad de los procesos de decisión en ciencia, tecnología e innovación; es decir, fomentando la dimensión democrática en estos espacios.

Desde el punto de vista del papel de la prospectiva el objetivo es definir las tecnologías consideradas críticas a medio y largo plazo junto con las líneas de investigación y desarrollo que se necesitan. Esta información es lo que se necesita conocer hoy para llegar a ese futuro deseado. La prospectiva debe considerarse una herramienta capaz de generar información que puede ser utilizada para definir políticas de I + D + I; por tanto contribuye al sistema de investigación generando conocimiento utilizable por todos sus actores.

En esos términos, los modelos prospectivos en materia de investigación tendrán que repensar la estrategia gerencial desde nuevas perspectivas, integradas con la finalidad de construir nuevos escenarios posibles y deseables, en busca de equilibrios activos entre el conocimiento, las capacidades y las actitudes de los actores involucrados en la acción-anticipación prospectiva.

Se trata de convertir la investigación que se realiza en las Universidades Venezolanas en un instrumento para la creatividad, capaz de integrar la capacidad de aprender, la de hacer y la de ser, impulsando la realización individual y la proyección social del individuo autónomo hacia su entorno, en una relación constructiva y solidaria. Debido a que el conocimiento seguirá siendo un activo determinante en el desarrollo de las sociedades, se deberá propiciar un proceso en que las actividades de investigación busquen producirlo y transferirlo dentro y fuera de la universidad en condiciones de equidad entre los diferentes grupos sociales.

El avance de la ciencia y la tecnología, lo mismo que los nuevos esquemas tecnológicos, deberán permitir el acceso a la mayoría de los ciudadanos a los códigos de la postmodernidad, que les permitan desarrollar sus potencialidades creativas, dentro de la inmensa variedad de opciones que seguramente crecerán en las sociedades del mundo (Guerra, 1999: 19)[1].

Lo antes expuesto es quizá lo que obligará, desde hoy y con la mirada puesta en el mañana, a hacer que la investigación extienda la cobertura y la calidad del servicio y del conocimiento que ofrece, a través de mecanismos de redistribución vinculados a políticas de crecimiento económico y de bienestar social.

Es importante destacar en este punto que en la cooperación asociada a la producción de conocimiento, la universidad tiene la oportunidad de lograr beneficios debido a las diversas oportunidades de acceso a aprendizajes vinculados a la actividad empresarial y sus procesos productivos y tecnologías de producción, que permitirían estimular el desarrollo de futuras investigaciones, y al mismo tiempo propiciar la búsqueda de teorías y aplicaciones de mayor alcance.

Por esta vía, la sinergia entre la universidad y el sector productivo ha dado lugar a la conformación de la universidad corporativa como ámbito donde se integra la academia, la investigación y la industria, fortaleciéndose las funciones y el logro de los objetivos de cada una de ellas, y que independientemente definen su existencia y pertinencia social.

PROPUESTAS Y ESCENARIOS PARA EL CAMBIO.

A partir del marco referencial descrito, de las metas, riesgos y desafíos que impone el acceso a la sociedad del conocimiento, y de los pocos avances y mayores desaciertos de las Universidades Venezolanas se intenta mostrar una fotografía más cierta de los escenarios factibles y deseables, en cuanto a su cobertura, calidad y pertinencia.

En este sentido se puede señalar, a grandes rasgos, algunas propuestas para orientar los escenarios de la investigación científica y del desarrollo tecnológico en las Universidades Venezolanas hacia el año 2025:

En primer lugar, en lo referente al personal investigador, es necesario mencionar tres políticas básicas a tratar: a) la profesionalización de la actividad de I + D+ I; b) la valoración de las actividades de I + D en el sistema público; y c) la promoción de “gestores de innovación” en las empresas; para poder instaurar estos nuevos escenarios es necesario establecer las siguientes estrategias de actuación:

· Hay que vender la percepción de que la investigación no es una mera vocación sino una opción profesional de gran interés presente y futuro, tanto en el sistema público, en las universidades, como en las empresas. Para profesionalizar la actividad de I + D + I habría que promover esa percepción en la enseñanza media y superior, así como en la sociedad.
· Hay también que valorar, en el sistema público de evaluación de la carrera profesional del investigador (y equilibrando así el peso de las publicaciones), las actividades de I +D en proyectos que se realizan en cooperación con las universidades y las empresas, en el ámbito de los programas nacionales.
· Habría finalmente que promover, mediante propuestas atractivas, y ya sea a través de la formación de personal propio o de la contratación externa, la incorporación a las universidades y a las empresas de “gestores de innovación”. Se trataría de lideres o coordinadores de proyectos de I + D + I en las universidades y empresas y por tanto interlocutores ideales con el sistema global de ciencia y tecnología; para ello, habría que implementar seminarios o cursos de formación validados por el Ministerio de Educación Superior de esos “gestores de la innovación”.
En segundo lugar, en cuanto a los desafíos que tiene el sistema de ciencia y tecnología y su imbricación empresarial; es necesario: a) proteger el conocimiento en las universidades y en las empresas; b) llegar a acuerdos de colaboración estable a medio plazo; c) crear empresas de generación de desarrollo tecnológico e innovación; entre las estrategias relacionadas a estos escenarios cabe mencionar las siguientes:
· Es preciso fomentar desde la administración pública iniciativas y acciones estratégicas para promover la protección del conocimiento en el conjunto del ámbito del sistema ciencia-tecnología-universidad-empresa (por ejemplo, aplicar incentivos específicos a la generación de patentes).
· Asimismo es necesario desarrollar nuevos mecanismos e instrumentos, más específicos que los actuales, para la transferencia de tecnología a las empresas, a las universidades y para su implementación.
· Resultaría también conveniente promover e incentivar económicamente acuerdos de colaboración estable para el desarrollo de proyectos de I + D en programas a mediano plazo entre organismos, universidades y entidades del sistema público de ciencia y tecnología y las empresas.
· Finalmente sería aconsejable apoyar la existencia de iniciativas privadas, orientadas al desarrollo tecnológico y a la innovación, que serían generadores de conocimientos I + D + I disponibles para terceros.

En tercer lugar, para poder llevar a cabo estas políticas estratégicas; en lo referente al personal investigador, y a los desafíos que tiene el sistema de ciencia y tecnología, se debería ante todo: a) estar orientadas a las necesidades reales, b) focalizar las prioridades en programas clave, y c) considerar las tecnologías emergentes.

En consecuencia, el Estado Venezolano tendría que diseñar una estrategia y manera de hacer política tecnológica diferente, lo que implica el necesario desarrollo de un modelo propio.

A MANERA DE CONCLUSIÓN.

La investigación científica y el desarrollo tecnológico en la Universidades Venezolanas en tiempos de transformación, habrá de repensarse de forma tal que esta pueda organizarse en torno no a intereses individuales o de pequeños grupos de investigadores que hoy despliegan importantes esfuerzos investigativos, pero que no tienen mayor impacto social. En consecuencia habrá que dar un salto para pasar a un despliegue masivo de esfuerzos investigativos que converjan alrededor de las grandes líneas que dibuja el Plan Económico-Político y Social de la Nación. Estas, constituyen un verdadero espacio para la indagación, análisis y evaluación del fenómeno economico-político-social, donde habrán de conformarse grupos críticos para la acción, los cuales, están íntimamente comprometidos con el proceso investigativo.

Como consecuencia, la investigación científica y el desarrollo tecnológico en las Universidades Venezolanas habrá de concebirse como el esfuerzo sistemático de carácter intelectual y académico, realizado por grupos de docentes y estudiantes universitarios de pregrado y postgrado que, organizados con un determinado grado de formalidad dentro de una o mas universidades, abordarán de forma cooperativa e inter y trasdisciplinariamente un área del conocimiento y dentro de ejes temáticos prioritarios para el país susceptibles de ser problematizados, con el propósito de generar conocimientos destinados a explicar y/o mejorar determinados aspectos de la realidad nacional, regional o local.

A partir de una plataforma científica-académica, que habrá de repensarse, la investigación universitaria brindaría su apoyo a las actividades de docencia y extensión de las universidades que guardan relación con estas áreas del conocimiento, y con las metodologías y con los problemas de la realidad nacional, regional o local que constituyen el foco de su atención.

Para estos propósitos, habrá que desarrollar en teorías, métodos y técnicas extraídos inicialmente de la literatura científica correspondiente a un conjunto de disciplinas de las llamadas ciencias duras o blandas, según sea el caso, que aportan variados fundamentos epistemológicos, teóricos, metodológicos y técnicos para el estudio científico de los hechos y procesos que el grupo ha escogido como tema de investigación.

Sumado de lo anterior, creemos que la investigación científica y el desarrollo tecnológico universitario ha de servir de apoyo al proceso de transformación institucional en cuanto a la adopción de nuevos modos de pensar y actuar en materia de investigación, de forma que esta actividad tenga la pertinencia social que de ella se espera y que se materialice con los resultados de la investigación que se realiza.

ANÁLISIS CRÍTICO. CONTRIBUCIÓN CON LA INVESTIGACIÓN DOCTORAL

El punto de partida, compartido por muchos estudiosos de la materia en el mundo entero, es que las Universidades se encuentran en un proceso de cambio profundo.

El papel futuro de las universidades está condicionado por las opciones que tome la sociedad en su conjunto en múltiples aspectos y, en particular, en la forma de cubrir sus necesidades de educación superior y de I+D+I. Por otra parte, el cambio de una institución como la Universidad debe realizarse con una visión a largo plazo, aunque las actuaciones sean urgentes. El mayor problema es que predecir evoluciones a 15 años no es factible, con un mínimo de solvencia, dado el amplio número de factores condicionantes. La solución técnica consiste en enfocar el problema como un ejercicio de imaginación (con bases lo más sólidas posibles) en lugar de como una predicción con la que se intenta “acertar” un futuro tan incierto.

La consecuencia de este enfoque prospectivo es que los futuros que podemos imaginarnos (con cierto realismo) son múltiples. En términos más precisos, el objetivo es diseñar escenarios de futuro, explicitando las fuerzas del cambio, los condicionantes y las estrategias alternativas para caminar hacia los escenarios más adecuados.

Uno de los centros internacionales más comprometidos en la aplicación de estos enfoques a las Universidades es el IPTS (Institute for Prospective Technological Studies), perteneciente a la red de Joint Research Centres establecida por la Comisión Europea.

Dado que la globalidad de la educación superior y de la investigación parece ser una nota predominante generalmente admitida, es habitual que los escenarios diseñados para las universidades consideren la interacción entre políticas de diferentes países del mundo.

Así Rojas (1999) se refiere a una visión desde el mundo en vías de desarrollo y considera cinco aspectos:

• Dimensión global.
• Drenaje de cerebros.
• Papel de las universidades en el desarrollo de cada región.
• Instituciones superiores no-universitarias.
• Dimensión política de las reformas.

Mojica (1999) concreta los siguientes aspectos:

• Bases de la política de investigación.
• Coordinación de políticas entre universidades.
• Localización de los grandes centros de educación superior e investigación.
• Agenda de investigación a escala comunitaria.
• Movilidad de investigadores, profesores y estudiantes.
• Integración de actividad (entre universidades).
• Infraestructura investigadora.
• Sistema de innovación y cooperación entre agentes claves.
• Servicios a la innovación (información, consultoría, incubación).
• Estructura financiera.
• Prácticas y métodos de preparación de políticas públicas.

El punto de partida es, necesariamente, el reconocimiento explícito de que las universidades actuales y, en particular, las universidades venezolanas no tienen el monopolio de la educación superior ni de la investigación.

Entre las tendencias futuras que plantea Mojica (1999) referidas a los cambios institucionales en educación superior e investigación cabria hacerse la pregunta clave: ¿Perderán las universidades (y otras instituciones académicas convencionales) el monopolio en términos de legitimación y validación del conocimiento?. Debido a esto ya se observa en el campo docente nuevos “productores de servicios” como, por ejemplo:

• Empresas, tales como las editoriales, con ambición de vender servicios educativos y no sólo libros.
• Organizadores de estudios / grados operando sin un equipo académico propio, sino por convenios de colaboración entre empresas y universidades.
• Grandes empresas que establecen sus propias “universidades”.
• Centros públicos de investigación que desarrollan universidades virtuales.
• Organizaciones de selección y acreditación de certificados, diplomas y cursos, a escala nacional o mundial.
• Nuevos servicios, hoy día aún no disponibles pero que serán variantes de los que prestan instituciones actuales o inventados por nuevas organizaciones.

Respecto al campo de la investigación, se comenta la creciente importancia de:

• Organizaciones privadas de investigación.
• Organizaciones sin ánimos de lucro.
• Agencias gubernamentales.
• Empresas consultoras y de investigación de mercados.
• Grupos de interés, asociaciones comerciales o de consumidores.

En todo caso, deben añadirse a estos nuevos agentes en educación / investigación, la amplia variedad de universidades en un proceso de diversificación que se considera como un rasgo común a los más diversos escenarios. Las universidades serán diferentes por sus actividades (balance entre enseñanza, investigación y extensión); organización (eficiencia, costes, excelencia,); internacionalización (preponderancia del ámbito regional, nacional, o global); tamaño (de pequeños centros a megauniversidades, aprovechando las potencialidades del e-learning); propiedad / dependencias (pública o privada; nacionales o internacionales; diversos grados de cooperación con otras instituciones, etc).

Los escenarios deben considerar, en general, esta diversidad institucional con que las universidades actuales deben contar. El principal objetivo de la elaboración de escenarios es reflexionar sobre los futuros posibles, las consecuencias de no adelantarse a los acontecimientos y las líneas estratégicas potenciales de actuación. El escenario actual de las Universidades Venezolanas se caracteriza por:

•Tradicional sin cambios: resistencia al cambio con adaptación pasiva y limitada.
•Nacional / local: las universidades tienden a encerrarse en su entorno geográfico.
•Tradicional pública renovada: enseñanza preferentemente presencial, combinada con investigación, pero adaptada a los tiempos en cuanto a globalización, gestión más eficaz y colaboración institucional.
•Global /on-line / redes: predominio del uso de las TIC´s e incorporación a redes.
•Global / especialización / mercado: planteamiento global pero buscando “nichos de mercado” y con fuerte competencia de la iniciativa privada.

Naturalmente, no puede pensarse en prototipos puros, sino en múltiples matices y variantes dentro de la heterogeneidad entre instituciones. Sin embargo, lo más probable es que todas las universidades vayan a compartir algunos rasgos comunes sea cual fuere la opción estratégica que adopten. Una posible selección de estos rasgos característicos apunta a cambios en el tipo de alumnos, enseñanzas más flexibles, cooperación entre universidades y con otros centros, interdisciplinariedad, especialización, movilidad y nuevas formas de gestión.

Algunos rasgos comunes de las Universidades Venezolanas en escenarios futuros son los siguientes:

1. Los alumnos irán cambiando: mayor peso de la formación de adultos para reciclaje e inquietudes intelectuales de la población creciente de jubilados.
2. Mayor flexibilidad en elección de programas de estudios (curriculum), y en la forma de seguir el proceso de aprendizaje (presencial / on line; en casa / en trabajo / en clase).
3. Creciente cooperación entre universidades a escala nacional e internacional para ofrecer productos de prestigio aprovechando lo mejor de cada universidad.
4. Incremento de programas inter-disciplinares y en colaboración con instituciones extrauniversitarias (empresas, fundaciones, centros públicos y privados de enseñanza e investigación).
5. Necesidad de especialización para cada universidad en un entorno de competencia creciente con otros centros de educación superior (universidades públicas, privadas, corporativas nacionales o internacionales).
6. Transformación organizativa profunda para responder a estas exigencias de cambio.
7. Prioridad a la movilidad de profesores y alumnos, así como a la formación en idiomas (especialmente en inglés).
8. Predominio creciente, en general, de la función educativa sobre la de investigación y de la investigación cooperativa (con otras universidades o centros nacionales o internacionales de investigación).

Independientemente de cuál sea la opción adoptada ante los cambios previstos, parece necesario (y, en estos momentos, de acusada urgencia) romper con un cierto inmovilismo y la confusión de ideas que afectan a las universidades venezolanas, a las administraciones responsables de educación / investigación y a la sociedad en su conjunto.

El imaginarse el futuro de las universidades venezolanas, dependerá de los diversos entornos posibles y según se reaccione de forma reactiva o proactiva; dejándose llevar por las tendencias, oponiéndose a las fuerzas del cambio o vislumbrando el futuro deseado y la estrategia para alcanzarlo.

Posiblemente esta revisión más que soluciones nos plantea preguntas. Pensando en las universidades venezolanas y en el momento actual, sería conveniente (urgente) debatir las posibles respuestas a cuestiones tales como las siguientes:

•Aceptado que la misión de la Universidad incluye educar, investigar y contribuir al desarrollo económico y social (“tercera misión”), ¿qué prioridad dar a cada uno de estos componentes?
•¿Cuál es el reparto adecuado de esfuerzo entre investigación y docencia?. ¿Todas las universidades por igual?. ¿Se debe diferenciar radicalmente por universidades (un número limitado de instituciones elitistas dedicadas a investigación)?. ¿Por centros (unos pocos institutos o departamentos)?. ¿Concentrar esfuerzos en ciertos profesores especialmente competentes en investigación de alta calidad?.
•Admitido que un objetivo común a todas las universidades es la búsqueda de calidad, pero que no todas pueden alcanzar niveles de excelencia, ¿debe primar un criterio de igualación (ayudar a mejorar a las universidades o centros más atrasados) o el liderazgo (buscar la máxima excelencia para las universidades más preparadas de una región)?. Dada la multiplicidad geográfica de universidades, ¿tendría sentido concentrar esfuerzos en busca de esta mayor calidad?
•Existe una clara tendencia a la globalización del conocimiento (enseñanza e investigación). ¿Significa esto que debe autorizarse la instalación de universidades de otros países?. ¿Debe priorizarse la búsqueda de profesores y estudiantes extranjeros?. ¿Hay que promover consorcios de universidades?. ¿Hay que diseñar planes especiales para la difusión universitaria (profesores y alumnos) del inglés y una acción estratégica en relación con Latinoamérica?.
•Existe un acuerdo general en que debe evaluarse la calidad de las actividades docentes e investigadoras de los profesores universitarios, pero ¿qué evaluar y con qué peso?. ¿La prioridad debe ser para el conocimiento codificado (para especialistas) en investigación básica?. ¿Qué valor asignar a la investigación aplicada, la investigación bajo contrato, la difusión de conocimiento o los esfuerzos de innovación docente?.
•Una mejor utilización de los recursos disponibles en educación superior e investigación parece conducir a una especialización y diversificación de tareas entre universidades. ¿Hasta dónde debe llegar la autonomía de las universidades públicas?. ¿Qué requisitos deben darse para una autonomía real y efectiva?. ¿No supone esta autonomía cambios en la financiación y utilización de recursos, en la estructura de personal y en la gestión institucional?.
•En particular, en cuanto a la financiación universitaria, ¿qué papel deben tener las fuentes de ingresos como los patrocinios y contratos con empresas o las matrículas de estudiantes?. ¿El criterio de asignación del presupuesto público debe ser en función del número de profesores y alumnos o también valorando la calidad en docencia e investigación?. ¿Debe garantizarse la rendición de cuentas?.
•En lo referente a la estructura de personal, ¿cuál debe ser la política de contratación, promoción, jubilaciones y asignación de recursos por centros y áreas de conocimiento? ¿Debe garantizarse la movilidad del profesorado y la contratación internacional?
•Parece que los nuevos tiempos exigen una gestión más eficiente de las universidades. ¿Supone esto dar mayor poder a la gerencia, potenciar la participación activa de los actores del proceso o contratar ejecutivos externos para la gestión?. ¿Hasta dónde aceptamos una estructura más jerarquizada?.
•La nueva Ley de Ciencia y Tecnología, declara, que los espacios de enseñanza superior e investigación son una referencia obligada para todas nuestras Universidades Venezolanas. Pero, ¿se han difundido suficientemente estas ideas entre profesores y alumnos?. ¿Qué opinan otros grupos de interés y la sociedad en general? ¿Se están cumpliendo objetivos?.
•Las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, junto a los procesos de globalización, están abriendo posibilidades a la educación no presencial. ¿Hasta dónde la educación a distancia puede y debe ser una componente de la actividad de cualquier universidad?. ¿Cómo estimular y valorar la calidad y trascendencia internacional de las innovaciones docentes?.
•¿Qué requisitos debe cumplir el Plan Estratégico de una universidad para que sea una guía real de actuación con un horizonte suficientemente amplio para posibilitar la adaptación a los cambios profundos que están produciéndose?. ¿Puede calificarse de Plan Estratégico un conjunto de buenas intenciones sin objetivos cuantificables o sin procedimientos de valoración y revisión?

La propuesta que aquí presento, apunta a reflexionar sobre la necesidad que tenemos como integrantes de la academia, de no quedarnos al margen como simples observadores que contemplan los avances que día a día surgen en materia de investigación. El reconocimiento de que es necesario emprender iniciativas de transformación y modernización de las actividades medulares de las instituciones de educación superior venezolanas, apalancadas en las nuevas tecnologías, inexorablemente traerán como resultado nuevas formas de hacer y de pensar los procesos de docencia, investigación y extensión, y quizás con ello la emergencia de nuevas tipologías organizacionales, para dar respuesta con transparencia y celeridad a las demandas de una sociedad cada vez más compleja y cambiante.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS.

Berger, G. (1964): Phénoménologie du temps et prospective. Universitaires de France, Francia, Presses.

Didriksson, A. (1999): Tendencias de la Educación Superior al fin de siglo: Escenarios de cambio (Libro en línea). Disponible: www.esumer.edu.cu/ponencia_cuba.html (Consulta: Enero, 2008).

Escadón, R. (1999): Naturaleza y alcance de la relación Universidad–Sector Productivo, Venezuela, Editorial de la Universidad del Zulia.

Gonzalez, P. (1999): La educación en el siglo XXI: propuestas y escenarios, México, Noriega Editores.

Godet, M. (1979): The crisis in forecasting and the emergence of the porspective approach, New York, USA, Pergamon Press.

Guerra, D. (1999): Dos escenarios para la educación del próximo siglo, México, Noriega Editores.

Hodara, J. (1980): Los estudios del futuro: Problemas y Métodos, México, F.C.E. Editores.

Mirlos, T. y Tello, M. (1998): Planeación Prospectiva. Una estrategia para el diseño del futuro, México, Noriega Editores.

Mojica, F. (1999): La prospectiva: técnicas para visualizar el futuro, Colombia, Editorial Legis.

Rojas, M. (1999): Educación en el siglo XXI, México, Noriega Editores.

[1] cf. Guerra, D. (1999). Dos escenarios para la educación del próximo siglo. Pág. 19.

LA CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE LA REALIDAD.

Lectura y Análisis de un Libro de Enfoque Epistemológico:

LA CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE LA REALIDAD.
Autores: Peter L. Berger – Thomas Luckmann.

La sociología del conocimiento nació con Max Scheler dentro de un contexto filosófico y en la particular situación intelectual de la Alemania de la década de 1920; estos orígenes hicieron que permaneciera durante un tiempo como una preocupación periférica para la mayoría de los sociólogos, sobre todo los anglosajones. Sólo después de un largo debate acerca de su validez, alcance y aplicabilidad, la nueva disciplina penetró, de la mano de Karl Mannheim, en el mundo de habla inglesa. Los dos pensadores mencionados centraron su interés teórico en las cuestiones epistemológicas, y sus trabajos empíricos se aplicaron a la historia de las ideas. Berger y Luckmann sostienen que esta problemática es ajena a la verdadera esencia de una sociología del conocimiento digna de tal nombre. Incluir en ella las cuestiones concernientes a la validez del conocimiento sociológico "es algo así como querer empujar el coche que uno mismo conduce": el análisis epistemológico desborda el marco de referencia de esta disciplina. Y con respecto a la historia de las "ideas" (vale decir, de las teorizaciones), es sólo una parte, y no la central, del conocimiento de que participan todos los integrantes de una sociedad y que debe ser su verdadero objeto de estudio.

El hombre de la calle vive en un mundo que para él es "real", aunque en grados diferentes, y "sabe", con distintos grados de certeza, que ese mundo posee tales o cuales particularidades. El filósofo, por supuesto, se interroga acerca del carácter último de esa "realidad" y de ese "conocimiento". ¿Qué es lo real? ¿Cómo conocerlo?. Podría decirse que la apreciación del sociólogo se ubica en un punto intermedio.

Está obligado a indagar si las diferencias entre las distintas "realidades” no pueden entenderse en relación con las diferencias entre las distintas sociedades. Debe examinar los modos generales por los cuales las "realidades” se dan por "conocidas" en las sociedades humanas, los procesos por los que cualquier conjunto de conocimientos (y no sólo las teorías o las "ideas" prevalecientes entre los intelectuales) queda establecido socialmente como realidad. El doble carácter de la sociedad como "facticidad objetiva" y como "complejo de significados subjetivos", que orientó respectivamente las teorías sociológicas de Durkheim y de Weber, dio paso, sobre todo a partir de Alfred Schuti, en cuya obra se cimenta la posición de los autores a este nuevo interrogante: ¿Cómo es posible que los significados subjetivos se vuelvan facticidades objetivas? La sociología del conocimiento debe captar la forma en que cristaliza, para el sentido común del hombre de la calle, una "realidad" ya establecida: debe ocuparse del análisis de la construcción social de la realidad.

La presente obra sujeta a análisis ha sido concebida como un tratado teórico de carácter sistemático sobre sociología del conocimiento. La tesis fundamental de la misma está implícita en el título y subtítulo de este libro; esta es: que la realidad se construye socialmente y que la sociología del conocimiento debe analizar los procesos por los cuales esto se produce. Los términos claves de dicha tesis son "realidad" y "conocimiento", que no solo se usan corrientemente en el lenguaje cotidiano, sino que llevan tras de sí un largo historial de indagaciones filosóficas. No es preciso que se entre aquí en una discusión sobre las complejidades semánticas en cuanto al uso ya sea cotidiano o filosófico de estos términos. Para nuestro este propósito, bastará con definir la "realidad" como una cualidad propia de los fenómenos que reconocemos como independientes de nuestra propia volición (no podemos "hacerlos desaparecer") y definir el "conocimiento" como la certidumbre de que los fenómenos son reales y de que poseen características específicas. En este sentido (reconocidamente simplista) dichos términos tienen relevancia tanto para el hombre de la calle como para el filósofo.

El hombre de la calle vive en un mundo que para él es "real", aunque en grados diferentes, y "sabe", con diferentes grados de certeza, que este mundo posee tales o cuales características. El filósofo, por supuesto, planteará interrogantes acerca del carácter último de esa "realidad" y ese "conocimiento": ¿Qué es lo real? ¿Cómo conocerlo?. Estos figuran entre los más antiguos interrogantes no solo de la indagación filosófica propiamente dicha, sino también del pensamiento humano como tal. Justamente por esa razón, es probable que la intromisión del sociólogo en ese terreno intelectual ya consagrado provoque la extrañeza del hombre de la calle y es aún más probable que irrite al filósofo.

Por consiguiente, importa desde el principio aclarar el sentido que se le da a esos términos en el contexto de la sociología y rechazar inmediatamente cualquier pretensión de que esta ciencia dé respuesta a esas antiguas preocupaciones filosóficas. Podría decirse que la apreciación sociológica de la "realidad" y el "conocimiento" se ubica a cierta distancia intermedia entre la comprensión del hombre de la calle y la del filósofo. El hombre de la calle no suele preocuparse de lo que para él es "real" y de lo que "conoce" a no ser que algún problema le salga al paso. Su "realidad" y su "conocimiento" los da por establecidos. El sociólogo no puede hacer otro tanto, aunque más no sea porque tiene conciencia sistemática de que los hombres de la calle dan por establecidas "realidades" que son bastante diferentes entre una sociedad y otra. El sociólogo está obligado, por la lógica misma de su disciplina, a indagar, al menos, si la diferencia entre unas y otras "realidades" no puede entenderse en relación con las diversas diferencias que existen entre unas y otras sociedades. El filósofo, por otra parte, está obligado profesionalmente a no dar nada por establecido y a percibir con suma claridad la condición última de eso que el hombre de la calle toma por "realidad" y "conocimiento". Dicho de otra manera, el filósofo se ve ante la obligación de decidir dónde se necesitan comillas y dónde pueden suprimirse sin riesgo, vale decir, a establecer diferencias entre las aserciones que son válidas con respecto al mundo y las que no lo son. Esto no cabe dentro de las posibilidades del sociólogo. Por ejemplo, el hombre de la calle puede creer que posee "libre albedrío" y que, por lo tanto, es "responsable" de sus actos, a la vez que niega esta "libertad" y esta "responsabilidad". El filósofo, sea cual fuere su método, tiene que indagar acerca de la situación ontológica y epistemológica de estos conceptos: ¿Es libre el hombre? ¿Qué es la responsabilidad? ¿Cuáles son sus límites? ¿Cómo pueden saberse estas cosas?, y así sucesivamente. Es obvio que el sociólogo no se halla en condiciones de responder a estas preguntas. Sin embargo, lo que puede y debe hacer es indagar cómo la noción de "libertad" ha llegado a darse por establecida en unas sociedades y en otras no; cómo algunas de esas sociedades conservan su "realidad" y, lo que es más interesante aún, cómo esa "realidad" puede a su vez desaparecer para un individuo o para una colectividad entera.

El interés sociológico en materia de "realidad" y "conocimiento" se justifica así inicialmente por el hecho de su relatividad social. Lo que es "real" para un monje del Tíbet puede no ser "real" para un hombre de negocios norteamericano. El "conocimiento" que tiene un criminal difiere del que posee un criminalista. Se sigue de esto que las acumulaciones específicas de "realidad" y "conocimiento" pertenecen a contextos sociales específicos y que estas relaciones tendrán que incluirse en el análisis sociológico adecuado de dichos contextos. Así, pues, la necesidad de una "sociología del conocimiento" está dada por las diferencias observables entre sociedades, en razón de lo que en ellas se da por establecido como "conocimiento".

Además de esto, sin embargo, una disciplina digna de ese nombre deberá ocuparse de los modos generales por los cuales las "realidades" se dan por "conocidas" en las sociedades humanas. En otras palabras, una "sociología del conocimiento" deberá tratar no solo las variaciones empíricas del "conocimiento" en las sociedades humanas, sino también los procesos por los que cualquier cuerpo de "conocimiento" llega a quedar establecido socialmente como "realidad". Sostengo, por lo tanto, que la sociología del conocimiento deberá ocuparse de todo lo que una sociedad considera como "conocimiento", sin detenerse en la validez o no validez de dicho "conocimiento" (sean cuales fueren los criterios aplicados). Y cualquiera sea el alcance con que todo "conocimiento" humano se desarrolle, se transmita y subsista en las situaciones sociales, la sociología del conocimiento deberá tratar de captar los procesos por los cuales ello se realiza de una manera tal, que una "realidad" ya establecida se cristaliza para el hombre de la calle. En otras palabras, sostengo que la sociología del conocimiento se ocupa del análisis de la construcción social de la realidad.

Esta apreciación del campo propio de la sociología del conocimiento difiere de lo que generalmente se ha entendido por esta disciplina desde que así se la denominó por primera vez unos cuarenta años atrás. Antes de comenzar a indagar información de este texto, será de provecho examinar someramente el desarrollo previo de la disciplina. La expresión "sociología del conocimiento" fue acuñada por Max Scheler[1]. La época era la década de 1920: el lugar, Alemania: y Scheler era un filósofo. La sociología del conocimiento se originó en una situación particular de la historia intelectual alemana y dentro de un contexto filosófico. Mientras la nueva disciplina era introducida con posterioridad en el contexto sociológico propiamente dicho, sobre todo en el mundo de habla inglesa, continuó signada por los problemas de la particular situación intelectual que le diera origen. Como resultado, la sociología del conocimiento permaneció como una preocupación periférica para la mayoría de los sociólogos, ajenos a los problemas particulares que afectaban a los pensadores alemanes en la década del veinte. Esto rezaba especialmente para los sociólogos norteamericanos, quienes en su mayor parte han considerado esta disciplina como una especialidad marginal dotada de persistente sabor europeo. Empero, más importante aún es que esta permanente vinculación de la sociología del conocimiento con su originaria constelación de problemas ha significado una debilidad teórica aun en aquellos sitios donde esta disciplina ha despertado interés. Ó sea, que los mismos protagonistas de la sociología del conocimiento y, en general, la totalidad del público sociológico la han tomado como una especie de barniz sociológico aplicado a la historia de las ideas.

La consecuencia ha sido una gran miopía con respecto al significado teórico potencial de la sociología del conocimiento. Se han dado diferentes definiciones sobre la naturaleza y alcance de la sociología del conocimiento y, en realidad, casi hasta podría decirse que la historia de la especialidad ha sido hasta ahora la de sus definiciones diversas. No obstante, ha existido acuerdo general en cuanto a que se ocupa de la relación entre el pensamiento humano y el contexto social en el que se origina. De manera que puede afirmarse que la sociología del conocimiento constituye el foco sociológico de un problema mucho más general: el de la determinación existencial del pensamiento en cuanto tal. Aunque en este caso el peso recae sobre el factor social, las dificultades teóricas son similares a las que se produjeron cuando se propusieron otros factores (tales como el histórico, el psicológico o el biológico) como determinantes del pensamiento humano. En todos estos casos el problema general consistió en establecer hasta qué punto el pensamiento refleja los factores determinantes propuestos o es independiente de ellos.

Es probable que la preeminencia del problema general en la filosofía alemana reciente radique en el enorme conglomerado de erudición histórica que fue uno de los grandes frutos intelectuales del siglo XIX en Alemania. De un modo que no tiene parangón con ningún otro período de la historia intelectual, el pasado, con toda su asombrosa variedad de maneras de pensar se "hizo presente" ante la mente contemporánea mediante los esfuerzos de la erudición histórico-científica. Resulta arduo disputarle a la erudición alemana su primacía en esta empresa. Por ello no sorprende que el problema teórico planteado por aquélla repercutiera más agudamente en Alemania. Este problema puede describirse como el vértigo de la relatividad. Su dimensión epistemológica resulta evidente. A nivel empírico llevó a la preocupación de investigar lo más concienzudamente posible las relaciones concretas entre el pensamiento y sus situaciones históricas. Si esta interpretación es correcta, la sociología del conocimiento se hace cargo de un problema planteado originariamente por la investigación histórica, en forma más restringida, es verdad, pero cargando el acento esencialmente sobre las mismas cuestiones.[2]

Ni el problema general, ni su formulación más restringida son cosa nueva. Se advierte en la antigüedad una conciencia en cuanto a los fundamentos sociales de los valores y concepciones del mundo. Por lo menos, ya en el Siglo de las Luces esta conciencia cristalizó en un tema importante del pensamiento occidental moderno. Por lo tanto, sería posible establecer una cantidad de "genealogías" para el problema central de la sociología del conocimiento[3]. Sin embargo, los antecedentes intelectuales inmediatos de la sociología del conocimiento son tres corrientes del pensamiento alemán decimonónico: la marxista, la nietzscheana y la historicista.

La sociología del conocimiento derivó de Marx su proposición básica, a saber que la conciencia del hombre está determinada por su ser social. Naturalmente, se ha discutido mucho sobre la clase de determinación que Marx tenía en mente. No es arriesgado afirmar que mucho de la gran "lucha contra Marx" que caracterizó no solo los comienzos de la sociología del conocimiento, sino también la "época clásica" de la sociología en general (particularmente como se manifiesta en las obras de Weber, Durkheim y Pareto), fue en realidad una lucha con una interpretación errónea de Marx debida a ciertos marxistas posteriores. Esta proposición cobra plausibilidad cuando reflexionamos sobre el hecho de que los importantísimos manuscritos económicos y filosóficos de 1844 no fueron redescubiertos hasta 1932 y que todas las inferencias de este re-descubrimiento pudieron ser estimadas en investigaciones marxistas realizadas solo después de la Segunda Guerra Mundial. Sea como fuere, la sociología del conocimiento heredó de Marx no solo la agudísima formulación de su problema central, sino también algunos de sus conceptos claves, entre los que habría que mencionar, en particular, los de '"ideología" (ideas que sirven como arma para intereses sociales) y "falsa conciencia" (pensamiento alejado del verdadero ser social del que piensan).

La sociología del conocimiento se ha sentido seducida particularmente por un par de conceptos formulados por Marx, los de "infraestructura / superestructura". Especialmente en este punto se desató la controversia acerca de la interpretación correcta del propio pensamiento de Marx. Con posterioridad, el marxismo tendió a identificar "infraestructura" con estructura económica de la cual suponíase entonces que la "superestructura" era un "reflejo" directo. Se sabe ahora que eso es interpretar erróneamente el pensamiento de Marx, como ya podría hacerlo suponer el carácter esencialmente mecanicista (más que dialéctico) de esta clase de determinismo económico. Lo que a Marx le interesaba era que el pensamiento humano se funda en la actividad humana (el "trabajo" en el más amplio sentido de la palabra) y en las relaciones sociales provocadas por dicha actividad. La "infraestructura" y la "superestructura" se entienden mejor si se las considera actividad humana y mundo producido por esa actividad respectivamente[4]. De cualquier modo, el esquema fundamental de "infraestructura / superestructura" ha sido adoptado en diversas formas por la sociología del conocimiento, empezando por Scheler, siempre suponiendo que existe cierta relación entre el pensamiento y una realidad "subyacente" distinta del pensamiento.

La fascinación ejercida por este esquema prevaleció, a pesar de que gran parte de la sociología del conocimiento había sido formulada explícitamente en oposición al marxismo y de que dentro de ella hay diferentes posiciones con respecto a la naturaleza de las relaciones entre ambos componentes del esquema. Las ideas de Nietzsche tuvieron una continuación menos explícita en la sociología del conocimiento, pero tienen mucho que ver con su trasfondo intelectual en general y con la "atmósfera" en la cual surgió. El anti-idealismo nietzscheano, que a pesar de las diferencias de contenido no difiere del anti-idealismo de Marx en la forma, introdujo perspectivas adicionales en cuanto al pensamiento humano como instrumento de lucha por la supervivencia y el poder [5].

Nietzsche desarrolló su propia teoría de la "falsa conciencia" con sus análisis del significado social del engaño y el autoengaño, y de la ilusión como condición necesaria para la vida. El concepto de Nietzsche sobre el "resentimiento" como factor generador para ciertos tipos de pensamiento humano fue adoptado directamente por Scheler. Aunque más en general, puede decirse que la sociología del conocimiento representa una aplicación específica de lo que Nietzsche denominó con acierto el "arte de la desconfianza". El tema dominante aquí fue un sentido abrumador de la relatividad de todas las perspectivas sobre el acontecer humano, vale decir, de la historicidad inevitable del pensamiento humano. La insistencia historicista en cuanto a que ninguna situación histórica podía entenderse salvo en sus propios términos, pudo traducirse fácilmente en un énfasis sobre la situación social del pensamiento. Ciertos conceptos historicistas, tales como la "determinación situacional” y el "asiento en la vida" pudieron interpretarse directamente como referidos a la "ubicación social" del pensamiento. Más en general, la herencia historicista de la sociología del conocimiento predispuso a esta última hacia un acentuado interés por la historia y hacia el empleo de un método esencialmente histórico, hecho que, de paso, contribuyó también a su marginación en el ámbito de la sociología norteamericana.

El interés de Scheler por la sociología del conocimiento y por las cuestiones sociológicas en general fue esencialmente una etapa pasajera de su carrera filosófica. Su propósito último era establecer una antropología filosófica que trascendiese la relatividad de los puntos de vista específicos ubicados histórica y socialmente. La sociología del conocimiento habría de servirle como un instrumento para ese fin, ya que su propósito principal era despejar los obstáculos interpuestos por el relativismo a fin de proseguir la verdadera tarea filosófica.

De acuerdo con esta orientación, la sociología del conocimiento de Scheler constituye esencialmente un método negativo. Scheler argumentaba que la relación entre los "factores ideales" y los "factores reales", términos que traen clara reminiscencia del esquema marxista de la "infraestructura / superestructura" no era más que una relación reguladora. Es decir, los "factores reales" regulan las condiciones en que ciertos factores para nuestros actuales propósitos pueden aparecer en la historia, pero no pueden afectar el contenido de estos últimos. En otras palabras, la sociedad determina la presencia, pero no la naturaleza de las ideas. La sociología del conocimiento es por tanto, el procedimiento mediante el cual ha de estudiarse la selección histórico-social de los contenidos ideacionales, sobreentendiéndose que los contenidos mismos son independientes de la causalidad histórico-social y, por ende, inaccesibles al análisis sociológico. Si quisiéramos describir gráficamente el método de Scheler diríamos que es acercarse al dragón de la relatividad, pero solo para poder penetrar mejor en el castillo de la certidumbre ontológica.

Dentro de esta armazón, intencional e inevitablemente modesta Scheler analizó con mucho detalle la manera como el conocimiento humano es ordenado por la sociedad. Destacó que el conocimiento humano se da en la sociedad como un a priori de la experiencia individual, proporcionando a esta última su ordenación de significado. Esta ordenación, si bien es relativa con respecto a una situación histórico-social particular, asume para el individuo la apariencia de una manera natural de contemplar el mundo. Scheler la denominó "concepción relativo-natural del mundo" de una sociedad, concepto que todavía se considera central en la sociología del conocimiento.

A la "invención" de la sociología del conocimiento por Scheler, siguió un amplio debate en Alemania respecto de la validez, alcance y aplicabilidad de la nueva disciplina. De este debate surgió una formulación que señaló la transposición de la sociología del conocimiento a un contexto más estrictamente sociológico. Fue la misma formulación con que la sociología del conocimiento penetró en el mundo de habla inglesa: la de Karl Mannheim[6]. No es arriesgado aseverar que cuando los sociólogos se ocupan hoy de la sociología del conocimiento, sea en pro o en contra, suelen hacerlo con los términos de la formulación de Mannheim. En el campo de la sociología norteamericana ello es fácilmente comprensible si se piensa que virtualmente el total de la obra de Mannheim es accesible en versión inglesa (de hecho, parte de aquélla fue escrita en inglés, durante el período en que Mannheim enseñó en Inglaterra tras el advenimiento del nazismo en Alemania, o se publicó en versiones inglesas revisadas, mientras que la obra de Scheler sobre sociología del conocimiento sigue sin traducirse hasta la fecha. Aparte de este factor de "difusión", la obra de Mannheim está menos cargada de bagaje filosófico que la de Scheler. Esto se aplica sobre todo a las últimas obras de Mannheim y se advierte si uno compara la versión inglesa de su obra principal, Ideología y utopía, con el original alemán. Por eso Mannheim llegó a ser la figura que más congenia con los sociólogos, aun con aquellos que critican sus puntos de vista o no se interesan mucho por ellos.

La postura de Mannheim con respecto a la sociología del conocimiento tuvo alcances mucho más vastos que la de Scheler, posiblemente porque en su obra tenía más preeminencia la confrontación con el marxismo. La sociedad aparecía en ella como determinando no solo el aspecto, sino también el contenido de la ideación humana, con excepción de las matemáticas y, de algunas partes al menos, de las ciencias naturales. De ese modo la sociología del conocimiento se convertía en método positivo para el estudio de casi todas las facetas del pensamiento humano.

La preocupación clave de Mannheim era, significativamente, el fenómeno de la ideología. Distinguía entre los conceptos particular, total y general de ideología: la ideología que constituye solo una parte del pensamiento de un adversario: la ideología que constituye la totalidad del pensamiento de un adversario (similar a la "falsa conciencia" de Marx) y (en este caso, como pensaba Mannheim, un poco más lejos que Marx) la ideología como característica, no solo del pensamiento de un adversario, sino también del de uno mismo. Con el concepto general de ideología se alcanza el nivel de la sociología del conocimiento, la comprensión de que no hay pensamiento humano (con las únicas excepciones ya mencionadas) que esté inmune a las influencias ideologizantes de su contexto social. Mediante esta ampliación de la teoría de la ideología, Mannheim quería abstraer su problema central del contexto del uso político para tratarlo como problema general de epistemología y sociología histórica.

Aunque Mannheim no compartía las ambiciones ontológicas de Scheler, tampoco se sentía cómodo dentro del ideologismo al que su pensamiento parecía llevarlo. Acuñó el término "relacionismo" (en contraposición a "relativismo") para denotar la perspectiva epistemológica de su sociología del conocimiento, lo que no significa una capitulación del pensamiento ante las relatividades histórico sociales, sino un limitarse a reconocer que el conocimiento solo puede darse desde una posición determinada. En este punto la influencia de Dilthey es probablemente muy importante en el pensamiento de Mannheim: el problema del marxismo es resuelto con las herramientas del historicismo. Sea como fuere, Mannheim creía que las influencias ideologizantes, aunque no pudiesen ser erradicadas del todo, podrían mitigarse mediante el análisis sistemático del mayor número posible de variantes de las posiciones construidas sobre bases sociales. En otras palabras, el objeto del pensamiento se va aclarando progresivamente con esta acumulación de las diferentes perspectivas que de él se dan.

Ésta será tarea de la sociología del conocimiento, que de tal forma ha de convertirse en valioso auxiliar para la búsqueda de cualquier comprensión correcta del acontecer humano. Mannheim creía que los diferentes grupos sociales varían mucho en cuanto a capacidad para trascender así sus propias posiciones limitadas. Mannheim también destacaba el poder del pensamiento "utópico", que (al igual que la ideología produce una imagen distorsionada de la realidad social: pero que a diferencia de la ideología posee el dinamismo requerido para transformar esa realidad en su imagen de ella. Resulta superfluo añadir que las observaciones anotadas no pueden en manera alguna hacer justicia a la concepción de Scheler o a la de Mannheim sobre la sociología del conocimiento. Solo he indicado algunos rasgos esenciales de las dos concepciones, a las que con acierto se las ha llamado, respectivamente, concepción "moderada" y concepción "radical" de la sociología del conocimiento. Lo notable es que el desenvolvimiento subsiguiente de esta disciplina consistió, en gran medida, en críticas y modificaciones de esos dos conceptos. Como ya he señalado, la formulación de la sociología del conocimiento por Mannheim ha seguido dando los términos de referencia para dicha disciplina de manera definitiva, particularmente en el caso de la sociología de lengua inglesa.

El sociólogo norteamericano más importante que dedicó atención a la sociología del conocimiento ha sido Robert Merton[7]. Su indagación acerca de la disciplina, que abarca dos capítulos de su obra fundamental, ha servido como provechosa introducción en dicho terreno para los sociólogos norteamericanos que se han interesado en ello. Merton construyó un paradigma para la sociología del conocimiento volviendo a exponer sus temas principales en forma sucinta y coherente. Esta construcción resulta de interés porque aspira a integrar el enfoque de la sociología del conocimiento con el de la teoría estructural-funcional. Los propios conceptos de Merton acerca de las funciones "manifiestas"' y ''latentes” se aplican a la esfera de la ideación, y se establece la distinción entre las funciones buscadas y conscientes de las ideas, y las funciones no buscadas e inconscientes. A la vez que Merton se detuvo sobre la obra de Mannheim, que era para él el sociólogo del conocimiento por excelencia, puso de relieve la significación de la escuela de Durkheim y de la obra de Pitirim Sorokin. Interesa anotar que Merton no fue al parecer capaz de advertir la relevancia que, para la sociología del conocimiento, tienen algunos hechos salientes en la psicología social norteamericana, como por ejemplo la teoría de los grupos de referencia, que analiza en otra parte de la misma obra.

Talcott Parsons, que también se ocupó de la sociología del conocimiento[8], se limita principalmente a una crítica de Mannheim, sin buscar la integración de esa disciplina dentro de su propio sistema teórico. En su sistema se analizan, indudablemente, los pormenores del "problema del papel de las ideas" pero dentro de un marco de referencia muy distinto del de la sociología del conocimiento, tanto de Scheler como de Mannheim. Por ello se podría decir que ni Merton ni Parsons han superado decididamente la sociología del conocimiento tal como fue formulada por Mannheim. Otro tanto puede decirse de sus críticos. Para mencionar solo al más verbalista de entre ellos diremos que C. Wright Mills se ocupó de la sociología del conocimiento en sus primeras obras, pero de manera expositiva y sin agregar nada a su desarrollo teórico.
Un esfuerzo interesante por integrar la sociología del conocimiento en un enfoque neopositivista de la sociología en general es el de Theodor Geiger. quién ejerció gran influencia sobre la sociología escandinava después de emigrar de Alemania. Geiger retornó a un concepto más restringido de la ideología como pensamiento socialmente distorsionado y sostuvo la posibilidad de superar la ideología ateniéndose concienzudamente a cánones científicos de procedimiento. El enfoque neopositivista del análisis ideológico se ha continuado más recientemente, dentro de la sociología en idioma alemán, con la obra de Ernst Topitsch, quien ha puesto de relieve las raíces ideológicas de diversas posiciones filosóficas. En razón de que el análisis sociológico de las ideologías constituye una parte importante de la sociología del conocimiento, tal como la definió Mannheim, ha despertado bastante interés tanto en la sociología europea, como en la norteamericana a partir de la Segunda Guerra Mundial.

El intento de más largo alcance para sobrepasar a Mannheim en la elaboración de una vasta sociología del conocimiento es probablemente el de Werner Stark, otro erudito europeo emigrado que ha dictado cátedra en Inglaterra y en los Estados Unidos. Stark llega más lejos en el propósito de dejar atrás el énfasis puesto por Mannheim sobre el problema de la ideología. La tarea de la sociología del conocimiento no ha de consistir en desenmascarar o revelar las distorsiones que se producen socialmente, sino en el estudio sistemático de las condiciones sociales del conocimiento en cuanto tal. Dicho sin rodeos, el problema central es la sociología de la verdad, no la sociología del error. A pesar de su enfoque discriminatorio Stark se halla probablemente más cerca de Scheler que de Mannheim en su concepción de las relaciones entre las ideas y su contexto social.

Aparte del interés epistemológico de algunos sociólogos del conocimiento, el foco empírico de la atención ha estado casi exclusivamente sobre el ámbito de las ideas, es decir, del pensamiento teórico. También es ése el caso de Stark. quién puso a su obra principal sobre sociología del conocimiento el subtítulo de ''Ensayo para contribuir a una mayor comprensión de la historia de las ideas". En otras palabras, el interés de la sociología del conocimiento se ha centrado en el plano teórico sobre cuestiones epistemológicas y en el plano empírico sobre cuestiones de historia intelectual. Desearía destacar que no se hace ninguna clase de reservas en cuanto a la validez e importancia de estos dos grupos de cuestiones. Sin embargo, me parece desafortunada la circunstancia de que esta constelación particular haya dominado la sociología del conocimiento hasta este momento. Se insiste en que, como resultado de ello, todo el significado teórico de la sociología del conocimiento se ha oscurecido.

Incluir cuestiones epistemológicas referentes a la validez del conocimiento sociológico dentro de la sociología del conocimiento es algo así como querer empujar el coche que uno mismo conduce. Ciertamente que la sociología del conocimiento, como toda disciplina empírica que reúne pruebas acerca de la relatividad y la determinación del pensamiento humano, tiende hacia cuestiones epistemológicas que conciernen a la sociología misma, así como a cualquier otro cuerpo de conocimientos científicos. En todo el curso de esta obra que estoy analizando considero que la sociología del conocimiento es parte de la disciplina empírica de la sociología. El propósito es, por supuesto, teórico. Pero esta teorización atañe a la disciplina empírica en sus problemas concretos, no a la investigación filosófica sobre los fundamentos de la disciplina empírica. En resumen, esta obra versa sobre teoría sociológica, no sobre metodología de la sociología. Solamente en una de las secciones del libro (la que sigue a la introducción) se traspasan los límites de la teoría sociológica propiamente dicha; pero eso por razones que poco tienen que ver con la epistemología, como se explica oportunamente. Como quiera que sea, se debe definir cuál es la tarea de la sociología del conocimiento en el plano empírico, o sea, como teoría acoplada a la disciplina empírica de la sociología. Como ya hemos visto, en este plano la sociología del conocimiento se ha ocupado de la historia intelectual, en el sentido de historias de las ideas. Nuevamente quiero destacar que es éste un tema muy importante de indagación sociológica. Además, contrastando con la exclusión del problema epistemológico / metodológico, admito que dicho tema pertenece a la sociología del conocimiento. Considero que el problema de las "ideas", con la inclusión del problema especial de la ideología, constituye solo una parte del problema más vasto de la sociología del conocimiento, y no una parte central.

ANÁLISIS CRÍTICO. CONTRIBUCIÓN CON LA INVESTIGACIÓN DOCTORAL

La sociología del conocimiento debe ocuparse de todo lo que se considere "conocimiento" en la sociedad. En cuanto se enuncia esta proposición, se advierte que el tema de la historia intelectual está mal elegido si se vuelve tema central de la sociología del conocimiento.

El pensamiento teórico, las "ideas", no tienen tanta importancia dentro de la sociedad. Aunque toda sociedad contiene estos fenómenos, ellos solo son parte de la suma de lo que se toma como "conocimiento". Solo un grupo muy limitado de gente en toda sociedad se dedica a teorizar. Pero todos en la sociedad participan de su "conocimiento", de una u otra manera. O sea que son apenas unos pocos los que se dedican a la interpretación teórica del mundo; pero todos viven en un mundo de cierta clase.

Tomar como tema el pensamiento teórico resulta no solo indebidamente restrictivo para la sociología del conocimiento, sino también insatisfactorio; porque aun esa parte de "conocimiento" aprovechable socialmente no puede entenderse del todo si no se la ubica dentro del marco de referencia de un análisis más general del "conocimiento".

Es debilidad natural de los teorizadores exagerar la importancia del pensamiento teórico en la sociedad y en la historia. Por eso se hace más indispensable corregir esta equivocación intelectual. Las formulaciones teóricas de la realidad, ya sean científicas, o filosóficas, o aun mitológicas no agotan lo que es "real" para los componentes de una sociedad. Puesto que así son las cosas, la sociología del conocimiento debe, ante todo, ocuparse de lo que la gente "conoce" como "realidad" en su vida cotidiana, no-teórica o pre-teórica. Dicho de otra manera, el "conocimiento" del sentido común más que las "ideas" debe constituir el tema central de la sociología del conocimiento. Precisamente este "conocimiento" constituye el edificio de significados sin el cual ninguna sociedad podría existir.

La sociología del conocimiento debe, por lo tanto, ocuparse de la construcción social de la realidad. El análisis de la articulación teórica de esta realidad seguirá constituyendo, por cierto, una parte de esa preocupación, pero no la más importante. Quede pues en claro que, a pesar de la exclusión del problema epistemológico / metodológico, lo que aquí sugiero es una nueva definición trascendente sobre el alcance de la sociología del conocimiento, mucho más amplio que el que hasta ahora se ha adjudicado a esta disciplina.

Surge la cuestión de cuáles son los ingredientes teóricos que deberían agregarse a la sociología del conocimiento para permitir su re-definición en el sentido mencionado. La percepción fundamental sobre la necesidad de dicha definición se la debemos a Alfred Schutz. En toda su obra, tanto de filósofo como de sociólogo, Schutz se concentró en la estructura del mundo del sentido común en la vida cotidiana. Si bien él mismo no elaboró una sociología del conocimiento, percibió con claridad dónde debería centrarse la atención de esta disciplina: todas las tipificaciones del pensamiento de sentido común son de por sí elementos integrales del contexto, histórico, socio-cultural, dentro del cual prevalecen como establecidos y como aceptados socialmente. Su estructura determina entre otras cosas la distribución social del conocimiento y su relatividad y relevancia para el ambiente social concreto de un grupo concreto en una situación histórica también concreta. Y también: el conocimiento se halla distribuido socialmente y el mecanismo de esta distribución puede constituirse en objeto de una disciplina sociológica. Es verdad que poseemos la así llamada sociología del conocimiento. Sin embargo, salvo raras excepciones, la disciplina ha enfocado el problema de la distribución social del conocimiento únicamente desde el ángulo de la fundamentación ideológica de la verdad en su dependencia de las condiciones sociales y especialmente económicas, o desde el de las inferencias sociales de la educación, o del "rol" social del intelectual. No son los sociólogos sino los economistas y los filósofos los que han estudiado algunos de los muchos otros aspectos teóricos del problema.

Mi fin primordial con este análisis es presentar lo que estos escritores dijeron y pensaron con respecto a cada proposición de sus "teorías", sobre si lo que afirmaron es valedero a la luz del conocimiento actual, y si sus proposiciones aisladas y distintas que puedan hallarse en las obras de estos pensadores, forman parte de un cuerpo de razonamiento teórico sistemático como base de apoyo y contribución a mi propuesta de tesis doctoral. Mi propósito es, realmente, dedicar espacio a un "razonamiento teórico sistemático".

Dentro de un contexto sistemático distinto al de esos pensadores, pero de modo muy afín pretendo examinar el origen social de la realidad y las bases socio-estructurales para la sustentación de la realidad en el contexto de estudio de mi tesis doctoral.

A esta altura ya será evidente que la definición que he podido extraer de la obra analizada de la sociología del conocimiento en cuanto a su naturaleza y alcance, la llevaría desde la periferia hasta el centro mismo de la teoría sociológica. La apreciación sobre la teoría sociológica es la que me conduce a la sociología del conocimiento y me orientó la manera en como definirla. Para mejor describir la senda por la cual intento develar mi apreciación acerca de la sociología del conocimiento, debo hacer referencia a dos de las "consignas'' más famosas y más influyentes de la sociología. Una fue impartida por Durkheim en Reglas del método sociológico y la otra por Weber en Wirtschaft und Gesellschaft. Durkheim nos dice: "La regla primera y fundamental es: Considerar los hechos sociales como cosas". Y Weber observa: "Tanto para la sociología en su sentido actual, como para la historia, el objeto de conocimiento es el complejo de significado subjetivo de la acción". Estas dos aseveraciones no se contradicen. La sociedad, efectivamente, posee facticidad objetiva. Y la sociedad, efectivamente, está construida por una actividad que expresa un significado subjetivo. Y de paso sea dicho, Durkheim sabía esto último, así como Weber sabía lo primero. Es justamente el carácter dual de la sociedad en términos de facticidad objetiva y significado subjetivo lo que constituye su "realidad", para emplear otro término clave de Durkheim. La cuestión central para la teoría sociológica puede, pues, expresarse así: ¿Cómo es posible que los significados subjetivos se vuelvan facticidades objetivas? O, en términos apropiados a las posiciones teóricas aludidas: ¿Cómo es posible que la actividad humana produzca un mundo de cosas? O sea, la apreciación adecuada de la "realidad" de la sociedad requiere indagar la manera como esta realidad está construida y sostengo que esa indagación es la tarea de la sociología del conocimiento.

Hasta aquí he tratado de presentar una exposición general y sistemática acerca del papel del conocimiento en la sociedad. Es evidente que mi análisis no es exhaustivo, pero confío en que mi intento de develar una teoría sistemática para la sociología del conocimiento servirá como estímulo para la discusión crítica y la investigación relacionada al contexto de mi tesis doctoral.

Esta concepción de la sociología del conocimiento también contiene algunas implicaciones generales para la teoría sociológica y para la empresa sociológica en general, a la vez que aporta una perspectiva diferente sobre una cantidad de áreas específicas de interés sociológico. Los análisis de la objetivación, la institucionalización y la legitimación resultan directamente aplicables a los problemas de la sociología del lenguaje, a la teoría de la acción y las instituciones sociales, y a la sociología de la religión. La concepción de la sociología del conocimiento nos lleva a la conclusión de que las sociologías del lenguaje y de la religión no pueden considerarse especialidades periféricas de escaso interés para la teoría sociológica en cuanto tal, sino que pueden aportarle contribuciones esenciales. Este discernimiento no constituye una novedad. Durkheim y su escuela ya lo tuvieron, pero se perdió por una variedad de razones que no fueron teóricamente relevantes. La sociología del conocimiento presupone una sociología del lenguaje, y que una sociología del conocimiento sin una sociología de la religión resulta imposible (y viceversa). Además, considero que las posiciones de Weber y Durkheim pueden combinarse en una teoría amplia de la acción social sin que se pierda la lógica interna de ambas.

Finalmente, sostengo que el eslabonamiento que existe entre la sociología del conocimiento y el núcleo teórico del pensamiento de Mead y su escuela, sugiere una posibilidad interesante para lo que podríamos llamar una psicología sociológica, vale decir, una psicología cuya perspectiva fundamental derive de una concepción sociológica de la condición humana. Las observaciones anotadas en este punto señalan un programa que parece ser prometedor desde el punto de vista teórico.

Más generalmente, sostengo que el análisis del "rol" del conocimiento en la dialéctica entre individuo y sociedad, entre identidad personal y estructura social, proporciona una perspectiva complementaria crucial de todas las áreas de la sociología. Esto no significa negar que los análisis puramente estructurales de los fenómenos sociales resulten del todo adecuados para vastas áreas de investigación sociológica, que van desde el estudio de pequeños grupos hasta el de grandes complejos institucionales.

Nada está más lejos de la intención que el sugerir que en dichos análisis haya que intercalar en cierta manera un "ángulo" de sociología del conocimiento. En muchos casos ello resultaría innecesario para la meta cognoscitiva a que apuntan dichos estudios. Pienso que integrar los resultados de tales análisis en el cuerpo de teoría sociológica requiere algo más que el homenaje circunstancial que podría rendirse al "factor humano", por detrás de los datos estructurales descubiertos. Esa integración requiere una explicación sistemática de la relación dialéctica entre las realidades estructurales y la empresa humana de construir la realidad en la historia.

En contraste con algunas modas de teorizar que prevalecen en la sociología contemporánea, las ideas que he tratado de desarrollar no plantean ni un "sistema social", ni una "naturaleza humana". El enfoque utilizado aquí es, tanto no-sociologista, como no-psicologista. No podemos aceptar que la sociología tenga por objeto la supuesta "dinámica" de los "sistemas" sociales y psicológicos, colocados en una relación dudosa (dicho sea de paso, el itinerario intelectual de estos dos términos es digno de estudio, como caso dentro de la sociología empírica del conocimiento).

El discernimiento de la dialéctica entre la realidad social y la existencia individual en la historia en manera alguna constituye una novedad. Fue introducido con gran ímpetu, por supuesto, en el pensamiento social moderno por Marx. Lo que se necesita es hacer gravitar una perspectiva dialéctica sobre la orientación teórica de las ciencias sociales. Lo que se necesita es llegar a una especificación de los procesos dialécticos dentro de un marco conceptual acorde con las grandes tradiciones del pensamiento sociológico. La mera retórica acerca de la dialéctica, al estilo de la que cultivan comúnmente los marxistas doctrinarios, debe resultarle al sociólogo nada más que otra forma de oscurantismo. Aun así, se tiene la convicción de que únicamente la comprensión de lo que Marcel Mauss llamó el "hecho social total" protegerá al sociólogo contra las redificaciones distorsionantes que encierran el sociologismo y el psicologismo.

La teoría, en cualquier disciplina empírica, atañe necesariamente a los "datos” definidos como pertinentes para esa disciplina en una doble manera: debe ser congruente con ellos y debe acoplarse a nuevas investigaciones empíricas. Existe una vasta área de problemas empíricos que se abre a la sociología del conocimiento. Solo quisiera agregar aquí que, en mi opinión, la investigación empírica sobre la relación de las instituciones con los universos simbólicos legitimadores contribuirá grandemente a la comprensión sociológica de la sociedad contemporánea. Los problemas que aquí se suscitan son muchos, y se obscurecen más, en lugar de aclararse, cuando se habla de la sociedad contemporánea en término de "secularización", "era científica", "sociedad de masas", o, inversamente, de "individuo autónomo", "descubrimiento del inconsciente", etc. Estos términos no hacen más que indicar la inmensidad de los problemas que requieren aclaración científica.

En resumen, la concepción de la sociología del conocimiento implica una concepción específica de la sociología en general. Por cierto que no implica que la sociología no sea una ciencia, ni que su método debiera ser nada más que empírico, ni que pueda estar "libre de valores". Lo que sí implica es que la sociología se ubica junto a las ciencias que tratan del hombre en cuanto hombre; o sea, que en ese sentido específico constituye una disciplina humana. Una consecuencia importante de esta concepción reside en que la sociología debe desenvolverse en diálogo permanente con la historia y la filosofía, y si así no sucede, pierde su propio objeto de investigación. Este objeto es la sociedad como parte del mundo humano, hecho por hombres, habitado por hombres y que, a su vez, forma hombres en un proceso histórico continuo.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS.

Anthony Giddens, (2002). Las Nuevas Reglas del Método Sociológico. Editorial Navarrete, Madrid.

Anthony Giddens, (2004). La Constitución de la Sociedad. Bases para la Teoría de la Estructuración. Editorial Navarrete. Madrid.

Kaufmann Walter, (1956). Introducción a la Lógica y al Método Científico. Editorial Bell. New York.

Kautsky Karl, (1962). La Crisis de la Sociedad Industrial. Editorial Van Dell Vans. Munich.

Peter L. Berger y Thomas Luckmann, (1968). La Construcción Social de la Realidad. Amorrortu Editores. New York.

Mannheim Karl, (1958). Sociología de la Sociología. Editorial Aguilar. Madrid.

Merton, (1973). La Perspectiva Humana en Sociología. Editorial Trillas. Madrid.

Windelband W., Heimsoeth H., (1950). Sociología del Postmodernismo. Editorial Tibet. Tubinga.

Salomón Albert, (1963). Historia del Análisis Sociológico. Editorial Bell. New York.

Scheler Max, (1960) La Sociología y la Teoría Moderna de los Sistemas. Editorial Clauss. Berna.

Talcott Parsons, Robert F. Bales y Edward A. Shils, (1959). Apuntes sobre la Teoría de la Acción. Editorial Pertions. Lovaina.


[1] Cf. Max Scheler, La Sociología y la Teoría Moderna de los Sistemas (Berna, 1960). Este volumen de ensayos, publicado por primera vez en 1925, contiene la formulación básica de la sociología del conocimiento, pág. 123.

[2] Cf. Wilhelm Windelband y Heinz Heimsoeth, Sociología del Postmodernismo (Tubinga, 1950), pág. 605 y sigs.

[3] Cf. Albert Salomón, Historia del Análisis Sociológico (Nueva York, Meridian Books, 1963) pág. 13 y sigs.

[4] cf. Karl Kautsky, La Crisis de la Sociedad Industrial (Munich, 1962), pág. 160.

[5] Cf. Walter A. Kaufmann, Introducción a la Lógica y al Método Científico (Nueva York, Meridian Books, 1956); pág. 234.

[6] Karl Mannheim, Sociología de la Sociología (Madrid, 1958); pág. 124.
[7] Cf. Merton, La Perspectiva Humana en Sociología (Madrid, 1973) pág. 439 y sigs.

[8] Cf. Talcott Parsons, Apuntes sobre la Teoría de la Acción (Lovaina, 1959), pág. 25 y sigs.

jueves, 30 de abril de 2009

“CONGRESO DE TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y DE LA COMUNICACIÓN". UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA. MARZO 2008.

A continuación presento el contenido de mayor relevancia de las ponencias presentadas en el “Congreso de Tecnologías de la Información y de la Comunicación” Universidad Central de Venezuela, Marzo 2008; y el análisis de las mismas relacionadas al contexto de mi Tesis Doctoral:
“CONGRESO DE TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y DE LA COMUNICACIÓN”.
Universidad Central de Venezuela. Marzo 2008.

Ponencia 1. Nuevas Tecnologías para el acceso a la Información y Comunicaciones:

· Redes Inalámbricas (Wireless).
· Opciones de conectividad telefónica soportadas por las redes de datos. (Ej. Telefonía IP).
· Aplicaciones ejecutadas en dispositivos móviles: (PDAS, Laptops, Celulares, entre otros, aplicaciones móviles).
Parafraseando la definición de Ferraté, (1997, pág. 413), entendemos por "nuevas tecnologías de la información y la comunicación" el conjunto de procesos y productos derivados de las nuevas herramientas (hardware y software), soportes de la información y canales de comunicación relacionados con el almacenamiento, procesamiento y transmisión digitalizados de la información.
Cabero (1998, pág. 299) ha sintetizado las características más distintivas de las nuevas tecnologías en los siguientes rasgos: inmaterialidad, interactividad, instantaneidad, innovación, elevados parámetros de calidad de imagen y sonido, digitalización, influencia más sobre los procesos que sobre los productos, automatización, interconexión y diversidad.

El paradigma de las nuevas tecnologías son las redes informáticas. Los ordenadores, aislados, nos ofrecen una gran cantidad de posibilidades, pero conectados incrementan su funcionalidad en varios órdenes de magnitud. Formando redes, los ordenadores no sólo sirven para procesar información almacenada en soportes físicos (disco duro, disquette, cd rom, etc.) en cualquier formato digital, sino también como herramienta para acceder a información, a recursos y servicios prestados por ordenadores remotos, como sistema de publicación y difusión de la información y como medio de comunicación entre seres humanos. Y el ejemplo por excelencia de las redes informáticas es la Internet. Una red de redes que interconecta millones de personas, instituciones, empresas, centros educativos, de investigación, etc, de todo el mundo. Se ha afirmado que la Internet es una maqueta a escala de la futura infraestructura de comunicaciones que integrará todos los sistemas separados de los que hoy disponemos (TV, radio, teléfono, etc.), ampliando sus posibilidades, los nuevos sistemas que hoy ya se utilizan experimentalmente en la Internet (chat, videoconferencia, etc.) y otros que apenas imaginamos.

La digitalización supone un cambio radical en el tratamiento de la información. Permite su almacenamiento en grandes cantidades en objetos de tamaño reducido o, lo que es más revolucionario, liberarla de los propios objetos y de sus características materiales y hacerla residir en espacios no topológicos (el “ciberespacio”) como las redes informáticas, accesibles desde cualquier lugar del mundo en tiempo real. También podemos reproducirla sin merma de calidad de modo indefinido, enviarla instantáneamente a cualquier lugar de la tierra y manipularla en modos que nuestros antepasados ni siquiera soñaron. La digitalización de la información está cambiando el soporte primordial del saber y el conocimiento y con ello cambiará nuestros hábitos y costumbres en relación al conocimiento y la comunicación y, a mediano plazo, nuestra forma de pensar.

Las ideas sobre la información están muy ligadas a los soportes que nos han servido para almacenarla y transmitirla durante años. Nuestra generación está muy influida por la imprenta y la televisión, es decir, por el texto impreso y por el modelo de difusión de imagen y sonido de la radio y la TV. Un ejemplo servirá para ilustrar este punto. Toda la legislación actual sobre propiedad intelectual y derechos de copia está basada en dos supuestos: el primero es que es relativamente costoso producir y difundir libros impresos y material audiovisual; el segundo, derivado del anterior, es la división del trabajo entre autores y editores, es decir, entre productores y distribuidores de información. No es extraño que sea así, ya que dicha protección de derechos nació con la imprenta y para proteger los derechos comerciales de los impresores y en mucha menor medida de los autores. También es evidente que se adapta mal a estos tiempos cibernéticos en los que una copia de enésima generación de un texto electrónico o de una aplicación informática es exactamente igual al original y que cualquier niño puede difundirla por todo el mundo en cuestión de segundos. Pero no sólo los derechos de copia se ven afectados. Otras categorías a las que estamos acostumbrados ("autor", "lector", "obra", "texto"), están siendo desafiadas por nuevas formas de producción, almacenamiento y distribución de la información. Los sistemas hipermedia distribuidos, por ejemplo, diluyen la distinción entre autor y lector o entre autor y editor. Sin embargo, seguimos pensando en términos de átomos en lugar de en términos de bits: un subproducto mental típico de la era analógica. John Perry Barlow (1994) sostiene que la información es algo intangible y que, al igual que la luz o la materia, sus propiedades son paradójicas: la información no posee las propiedades del objeto sobre el que la codificamos, es más parecida a una actividad o a una relación y se propaga y evoluciona como una forma de vida.

Las consecuencias de todos estos avances las estamos viviendo día a día. Sólo destacaré brevemente algunas, para centrarnos a continuación, en sus repercusiones en el campo educativo.

Los medios electrónicos e impresos han producido una auténtica explosión en la cantidad de información que nos llega a las personas. Un fenómeno que no es nuevo: recordemos las razones que llevaron a Vanevar Bush a diseñar su "Memex", el concepto matriz de los hipertextos actuales, en la década de los cuarenta, pero que en las últimas décadas está tornándose más acusado si cabe. Se calcula que, al principio de la historia humana, costaba de 10.000 a 100.000 años doblar el conocimiento humano. Hoy cuesta menos de 15 años. En algunos campos, cada ciertos años se hace necesario revisar las acreditaciones académicas, una persona que no haya estudiado lo producido en los últimos años no está ya capacitada para desempeñar su profesión. Cualquier profesional que quiera mantenerse al día sobre el desarrollo de su disciplina sabe las horas que debe dedicar al estudio y a la puesta al día.

Un efecto asociado a esta explosión, fácilmente constatable, es el aumento del ruido en la comunicación. Hoy tenemos mucha información pero, ¿estamos mejor informados?. El problema ya no es conseguir información, sino seleccionar la relevante entre la inmensa cantidad que nos bombardea y evitar la saturación y la consiguiente sobrecarga cognitiva. Algunos autores han sugerido que los medios electrónicos de masas han transformado nuestra forma de percibir la realidad. Entre sus efectos: la disminución y dispersión de la atención, una cultura "mosaico", sin profundidad, la falta de estructuración, la superficialidad, la estandarización de los mensajes, la información como espectáculo, etc. Los nuevos lenguajes audiovisuales han dado lugar a una cultura de la imagen en movimiento para la que, por ejemplo, la universidad, una institución primordialmente oral-libresca, no nos prepara. Peor aún, los medios de comunicación de masas han creado lo que se ha denominado una "industria de la conciencia", una recreación mediatizada y manipulada de la realidad, al servicio de los intereses que controlan dichos medios y que ha sustituido en gran medida a la realidad real.

Por otra parte, es habitual la confusión entre información y conocimiento. El conocimiento implica información interiorizada y adecuadamente integrada en las estructuras cognitivas de un sujeto. Es algo personal e intransferible: no podemos transmitir conocimientos, sólo información, que puede o no ser convertida en conocimiento por el receptor, en función de diversos factores los conocimientos previos del sujeto, la adecuación de la información, su estructuración, etc.

La educación debe dar una respuesta a estos problemas. Las universidades, que nacieron, entre otras cosas, para proporcionar información, compiten ahora con fuentes de una increíble credibilidad como la TV, cuyo objetivo no es, evidentemente, ni formar, ni informar verazmente, ni educar sino más bien capturar audiencias masivas y venderlas a los anunciantes o, simplemente, ganar dinero. Los medios de comunicación y las redes informáticas han sido calificados acertadamente de "profesores salvajes" (Comisión Europea, 2006, pág. 29) y su influencia es enorme, sobre todo si tenemos en cuenta que la TV es la tercera actividad en tiempo empleado, tras el trabajo y el sueño, de la mayoría de los habitantes de los países latinoamericanos.

Una segunda consecuencia de la ampliación de nuestra capacidad para codificar, almacenar, procesar y transmitir todo tipo de información es la transformación radical de dos condicionantes fundamentales en la comunicación: el espacio y el tiempo. Ambas están muy relacionadas. No en vano nuestros abuelos utilizaban unidades de tiempo para expresar distancias y superficies: el tiempo necesario para recorrerlas a pie o a caballo o para ararlas. Las nuevas tecnologías han desmaterializado, deslocalizado y globalizado la información. Al situarla en el "ciberespacio" la han liberado de las características de los objetos culturales tradicionales (objetos como el libro, o la fotografía), que la sustentaban y cuya materialidad nos limitaba fuertemente, y han eliminado los tiempos de espera para que el mensaje llegue del emisor al receptor. Como sostiene Negroponte (1995), hemos pasado de una cultura basada en el átomo a una cultura basada en el bit. Y mover átomos es caro y lento, mover bits es rápido y barato. Las implicaciones de este cambio son enormes ya que las coordenadas espacio-temporales son el marco de toda actividad humana. Las redes informáticas eliminan la necesidad de los participantes en una actividad de coincidir en el espacio y en el tiempo. Y este hecho desafía la manera en la que hemos hecho la mayor parte de las cosas durante muchos años. Una empresa, una universidad, una asamblea o una sala de cine se basan en la necesidad de unir a un grupo de personas en un tiempo y un espacio comunes para realizar actividades en las que interactúan entre sí. Esto no significa que todo lo que hacen las personas en estos entornos pueda realizarse a distancia, pero muchas de nuestras actuales formas de hacer las cosas datan de cuando la manera más rápida de hacer llegar la información de un lugar a otro era llevarla galopando a caballo.

Sin embargo, pese a que las sucesivas revoluciones tecnológicas parecen haber alejado al ser humano de la biología y de la naturaleza, algunos autores destacan el carácter nuevamente "natural" de los medios digitales. Castells (1999), por ejemplo, explica la evolución de las tecnologías de la comunicación como una sucesión de tres estadios:

En el primero, nuestra especie se encuentra en un entorno comunicativo en el que todas las características del mundo natural percibido están presentes, pero en el que la comunicación está limitada por los límites biológicos de la vista, el oído y de la memoria.

Para superar dichos límites biológicos, el ser humano desarrolla nuevas tecnologías (la escritura, que preserva el saber más allá de las limitaciones de la memoria o permite transmitir a distancia el pensamiento). El precio es la renuncia al entorno de comunicaciones natural, de los sentidos, pretecnológico (el silencio del texto, del que se quejaba Sócrates, o la falta de interactividad del libro, por emplear la terminología moderna).

Los nuevos medios electrónicos (analógicos primero y posteriormente digitales) no sólo extienden nuestras posibilidades de comunicación más allá de nuestros límites biológicos, sino que recuperan elementos y características de la etapa pretecnológica anterior a la escritura (interactividad entre emisor y receptor, tiempo real, uso directo de los sentidos, etc).
La realidad hoy en día es experimentada en cualquier lugar, en el mismo momento que sucede en la otra parte del planeta o es registrada para la posteridad. El uso de artefactos, curiosamente, nos ha devuelto los sentidos en la comunicación humana. El teléfono nos devolvió la conversación y eliminó gran parte de la correspondencia personal. La TV nos volvió a hacer testigos directos de los acontecimientos (testigos pasivos, por otra parte). Las nuevas tecnologías de la información, según Castells (1999) y al contrario de lo que señalan muchos críticos, no están haciendo el mundo más artificial, sino, en el sentido indicado, más "natural". Evidentemente, es sólo una manera de verlo. Las interfases de usuario no son, ni mucho menos, naturales. La mediación del artefacto no es un proceso transparente. Tiene sus propios condicionantes, que debemos conocer si queremos emplearlas satisfactoriamente. Una tercera característica de las nuevas tecnologías de la información que tiene enorme importancia, especialmente en la educación, es la interactividad (Bartolomé, 1999), es decir, la posibilidad de que el emisor y receptor permuten sus respectivos roles e intercambien mensajes. Los medios de comunicación de masas, los periódicos, la radio y la televisión, definen los papeles de los participantes de modo estático: por un lado el productor / distribuidor de la información y por el otro el receptor / consumidor de la información. Unos pocos emisores centralizados, que precisan recursos muy costosos, difunden mensajes estandarizados a una masa de receptores / consumidores pasivos y dispersos. Los nuevos medios se caracterizan por todo lo contrario: no existe un centro y una periferia, un emisor y una masa de espectadores. La inteligencia de las nuevas redes de comunicación está distribuida entre los nodos y pasar de la comunicación persona a persona a la comunicación de masas es sumamente sencillo. De hecho, la masa indiferenciada, creada por los medios de comunicación tradicionales, está desapareciendo para dar paso a grupos de interés e individuos que interactúan entre sí, formando comunidades virtuales, y que no sólo consumen información, sino que también la producen y distribuyen.

Las redes informáticas como la Internet, el campo de pruebas de los nuevos medios, son ejemplo de esta forma de interrelación. Permiten que sus usuarios participen de nuevas formas de interacción social. La estandarización de los mensajes ya no es una imposición de la estructura del medio. Incluso estamos asistiendo a una evolución de los medios tradicionales de masas ligada a las posibilidades de la digitalización y la ampliación del ancho de banda: televisión a la carta, video bajo demanda, "pay-per-view", periódicos personalizados ("Daily Me"), etc. La masa amorfa e indivisa de consumidores se desgaja en grupos que forman audiencias especializadas y que buscan activamente la información que les interesa.

Pero los nuevos medios van más allá. En la sociedad de la información, el espacio y el tiempo ya no son condicionantes de la interacción social, del mismo modo que las fronteras y los límites nacionales no representan barreras para la circulación del capital, de la información, de los mercados, incluso el de trabajo, o las relaciones interpersonales. Un ejemplo de estas nuevas formas de interacción son las comunidades virtuales: grupos de personas que comparten un interés y que utilizan las redes informáticas como canal de comunicación barato y cómodo entre individuos espacialmente dispersos y temporalmente no sincronizados. Este rasgo, la interactividad, junto con la deslocalización, define más que cualquier otro las nuevas tecnologías de la información y posee implicaciones cruciales en todos los ámbitos de nuestra experiencia. Por ejemplo, la Internet puede soportar modelos tradicionales de educación a distancia (cuando digo tradicionales, me refiero a "pedagógicamente tradicionales"), pero están emergiendo nuevos entornos de enseñanza / aprendizaje basados no sólo en formas de comunicación en tiempo real (videoconferencia, por ejemplo), sino también en técnicas didácticas de aprendizaje cooperativo y colaborativo, sustentadas por la capacidad interactiva de la comunicación mediada por ordenador. Estos entornos rompen la unidad de tiempo, espacio y actividad de la enseñanza presencial, creando "aulas virtuales", esto es, espacios para la actividad docente soportados por las facilidades de un sistema de comunicación mediada por ordenador. Es evidente que la mayoría de nuestros conocimientos sobre cómo enseñar provienen de entornos tradicionales y que, en muchos casos, no servirán en estos nuevos espacios.

Sin embargo, la mayoría de los usos de las tecnologías de la información padecen un fuerte determinismo tecnológico. Es decir, con frecuencia olvidamos que una tecnología no sólo tiene implicaciones sociales, sino que también es producto de las condiciones sociales y, sobre todo, económicas de una época y país. El contexto histórico es un factor fundamental para explicar su éxito o fracaso frente a tecnologías rivales y las condiciones de su generalización. La sociedad actúa como propulsor decisivo no sólo de la innovación sino de la difusión y generalización de la tecnología.

Ponencia 2. Red Internacional de alta velocidad y su aplicabilidad al sector universitario y de investigación Internet 2:

· Desarrollo de nuevas aplicaciones y servicios en el ámbito académico.
· Fomentando la colaboración, el intercambio de información y el desarrollo de proyectos entre instituciones a través de Grids.
· Solucionando problemas de las ciencias biológicas y médicas a través de la bioingeniería.
· Mejorando el alcance y calidad de los servicios de salud mediante el uso de las TIC´s (Telesalud).
· Educación a Distancia.

El hablar de Internet involucra muchos términos técnicos y descripción de diferentes protocolos que lo integran. Su origen se remonta a los años 1960 y en un principio solo las universidades, centros de investigación y los militares lo utilizaban. En aquellos años, nadie pensaba que la tecnología Internet fuera recibida en el hogar. Sin embargo dos aplicaciones vienen a “popularizar” el Internet: el correo electrónico y el www (World Wide Web). La primera permitió a las personas comunicarse entre ellas a pesar de distancias considerables, sin utilizar el teléfono, la segunda permitió a la gente buscar información a nivel mundial, o acceder a diferentes servicios.

Tanto el correo como el www provocaron un incremento en la cantidad de tráfico que circula por Internet, el cual tuvo como consecuencia que las aplicaciones de las universidades y centros de investigación compitan con las aplicaciones caseras. Aunado a lo anterior las universidades y centros de investigación también deben competir con aplicaciones comerciales. Bancos, líneas aéreas, corporaciones industriales, sistemas radiofónicos y televisivos son solo algunos ejemplos de las empresas que utilizan Internet y llenan la llamada auto-ruta de la información con sus propios datos. Todo lo anterior sin tomar en cuenta el repunte del conocido “comercio electrónico”.

Para que las universidades y centros de investigación no tengan que competir con el tráfico comercial y casero, se diseñó una nueva auto-ruta informática exclusiva para este sector, dejando la primera para aplicaciones de la industria y del hogar. Esta nueva auto-ruta recibió el nombre de Internet-2. Internet 2 surge en Estados Unidos durante la administración de Bill Clinton con el movimiento denominado Iniciativa para un Internet de Nueva Generación (Next Generation Internet Initiative), con el propósito de fomentar la conectividad de la más alta capacidad entre centros de investigación y universidades. La principal diferencia entre Internet e Internet-2 esta en la velocidad en que se transmite la información y en el hecho de que las aplicaciones desarrolladas en esta red utilizaran un completo conjunto de herramientas que no existen en la actualidad. Desde el punto de vista de velocidad encontramos velocidades de 2 Gbps en lo que es la parte medular de la red y las conexiones de las universidades a esta sección varían entre 45 Mbps y 622 Mbps. Entre las herramientas con las que cuentan los desarrolladores podemos mencionar a lo que se conoce como calidad de servicio, una mayor preocupación por la seguridad y un soporte técnico de primera calidad.

Existen varios proyectos que se están llevando a cabo en Internet-2, destacando telemedicina, bibliotecas digitales, laboratorios virtuales, manipulación a distancia y visualización de modelos 3D. Los objetivos son ayudar en la creación de una red de telecomunicaciones con capacidades avanzadas, promover y coordinar proyectos de investigación para el desarrollo de aplicaciones, alentar la formación de recursos humanos en el uso de aplicaciones educativas, fomentar la interconexión e interoperabilidad de las redes, apoyar el desarrollo de nuevas aplicaciones.

Las universidades y centros de investigación cuentan ahora con un nueva red que les permitirá desarrollar nuevas aplicaciones y contar con recursos novedosos. Internet-2 no es más que una red de cómputo sustentada en tecnologías de vanguardia que permiten una alta velocidad en la transmisión de contenidos y que funciona independientemente de la Internet comercial actual. Su origen se basa en el espíritu de colaboración entre las universidades del mundo y su objetivo principal es desarrollar la próxima generación de aplicaciones telemáticas para facilitar las misiones de investigación y educación de las universidades, además de ayudar en la formación de personal capacitado en el uso y manejo de redes avanzadas de cómputo. Estas aplicaciones telemáticas utilizan las facilidades de telecomunicaciones e informática. Internet es una red Telemática.

La Internet de hoy en día ya no es una red académica, como en sus comienzos, sino que se ha convertido en una red que involucra, en gran parte, intereses comerciales y particulares. Esto la hace inapropiada para la experimentación y el estudio de nuevas herramientas en gran escala.

Adicionalmente, los proveedores de servicios sobre Internet "sobrevenden" el ancho de banda que disponen, haciendo imposible garantizar un servicio mínimo en horas pico de uso de la red. Esto es crítico cuando se piensa en aplicaciones propias de Internet-2, que requieren calidad de servicio garantizada. Por otro lado, los enlaces de alta velocidad son aún demasiado costosos para poder realizar su comercialización masiva. Todo esto, nos lleva a la conclusión que Internet no es un medio apto para dar el salto tecnológico que se necesita para compartir grandes volúmenes de información, videos, transmisión de conferencias en tiempo real o garantizar comunicación sincrónica permanente.

Las Universidades tienen una larga historia de desarrollo de redes avanzadas de investigación. La combinación de necesidades y recursos proporciona el marco perfecto para desarrollar la próxima generación de posibilidades de Internet. Las universidades son la fuente principal de demanda tanto por las tecnologías de intercomunicación como por el talento necesario para ponerlas en práctica. Las investigaciones en las diversas áreas del conocimiento se llevan a cabo principalmente en las universidades. Las aplicaciones que actualmente se están desarrollando en Internet-2 abarcan diversas disciplinas como astronomía, medicina, educación a distancia, arquitectura, física, ciencias sociales, etc. Los educadores e investigadores requieren cada vez más de tareas de colaboración y de infraestructura de comunicaciones. Estos son exactamente los elementos para los cuales la Internet de hoy brinda herramientas insuficientes, y que necesitan las tecnologías que Internet-2 se propone crear.

Al mismo tiempo, es en las universidades donde reside el mayor nivel de pericia en redes de computadoras y donde se encuentran usuarios especializados en las diversas disciplinas. Por último, el académico tiene la capacidad para llevar adelante este tipo de investigaciones y es menos permeable a las presiones comerciales que otros sectores. El sector privado, también es un socio importante en este proyecto, y a futuro se beneficiará con las nuevas aplicaciones y tecnologías desarrolladas.

De la misma forma en que la Internet de hoy surgió de las redes académicas en las décadas de 1980 y 1990, llevando al área comercial productos como el TCP/IP, el correo electrónico y la World Wide Web, Internet-2 dejará un legado de tecnologías y aplicaciones a ser adoptadas por las redes de comunicación comerciales del futuro, como el IPv6, el multicast y la calidad de servicio (QoS).

• IPv6: Es un nuevo protocolo de Internet diseñado para resolver las limitaciones del actual protocolo IPv4, ya que cuenta con importantes características para mejorar el desempeño de la red Internet. Lo mas relevante es que cuenta con un espacio prácticamente infinito de direcciones, al utilizar 128 bits, en vez de los 32 que utiliza el actual protocolo, esto es una capacidad de 1038.
• Multicast: Permite optimizar la red, ya que desde un nodo que transmite se puede enviar información hacia otros nodos participantes en una comunicación, sin necesidad de duplicar los envíos en la red, como ocurre actualmente con soluciones unicast. Esto tiene un gran uso en aplicaciones de educación.• Calidad de Servicio (QoS): Es la capacidad de la red de proporcionar el nivel de servicio que requiere cada aplicación.

La mayoría de las instituciones de educación superior cuentan en sus campus con redes que operan en altas velocidades sobre enlaces de fibras ópticas. Estas redes pueden conectarse fácilmente a la red de Internet -2.

Internet-2 no remplazará a la actual Internet, ni es un objetivo de Internet-2 construir una nueva red. Inicialmente, Internet-2 usará las redes existentes en Estados Unidos, como la National Science Foundation's very high speed Backbone Network Service. Eventualmente, Internet-2 usará otras redes de alta velocidad para conectar a todos sus miembros y otras organizaciones de investigación.

Ejemplos de Aplicaciones de Internet-2:
• Tecnología de Redes de Telecomunicaciones:
Multicast: Arquitectura de Multicast en la red.
http://multicast.mty.itesm.mx/documentos/arq_multicast_cudi.doc
Seguridad: Implicaciones de Seguridad en el Backone .
http://www.cudi.edu.mx/otono_2003/presentaciones/mario_farias.zip.
• Educación a Distancia:
Experiencias en Educación a Distancia en el Tecnológico de Monterrey", Gerardo Herbert González (ITESM).
http://www.cudi.edu.mx/otono_2004/presentaciones/Gerardo_Herbert.zip.
"Plataforma Educativa para fortalecer el Sistema de Educación Superior en México", Juan Luis Díaz de León (IPN).
http://www.cudi.edu.mx/otono_2004/presentaciones/diaz_leon.zip.
“Objetos de aprendizaje", María Elena Chan (UDG), Luz Elena Castañeda y Larisa Enríquez (UNAM).
http://www.cudi.edu.mx/otono_2004/presentaciones/Elena_Chan.zip.
Más información sobre proyectos de aplicaciones de Educación:
http://www.cudi.edu.mx/educacion/index.html
• Bibliotecas Digitales:
Bibliotecas Digitales e Internet 2.
http://www.cudi.edu.mx/otono_2004/presentaciones/bibliotecas.zip.
Más información sobre proyectos de aplicaciones de Bibliotecas digitales:
http://www.cudi.edu.mx/bibliotecas/index.html.
• Telemedicina y Salud:
"Telemedicina", Rodolfo Albicker (BUAP).
http://www.cudi.edu.mx/otono_2004/presentaciones/rodolfo_albicker.zip.
Más información sobre proyectos de aplicaciones sobre Salud:
http://www.cudi.edu.mx/salud2/index.html
• Ciencias de la Tierra:
El uso de Internet 2 en apoyo al grupo de estudio IAPSO/SCOR WG Mezcla profunda de los océanos (UNAM).
http://www.cudi.edu.mx/primavera_2004/presentaciones/alberto_salas.zip.
Análisis multiescala del clima urbano de la comarca de La Laguna (UAL).
http://www.cudi.edu.mx/primavera_2004/presentaciones/Jerome_Paolacci.zip.
Más información sobre proyectos de aplicaciones en Ciencias de la Tierra:
http://www.cudi.edu.mx/ciencias_tierra/index.html.
• Astronomía:
Construcción del gran telescopio milimétrico y sus necesidades de transmisión de datos (INAOE).
http://www.cudi.edu.mx/otono_2003/presentaciones/emmanuel_mendoza.zip.
Aplicaciones de Internet-2 para el Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir.
http://www.cudi.edu.mx/primavera2003/presentaciones/OANcudiLOGO-SI1.zip.
• Súper Computo Compartido:
Proyecto GRAMA.
http://www.grama.org.mx/.
Más información sobre proyectos de aplicaciones de Grids:
http://www.cudi.edu.mx/supercomputo/index.html.
• Laboratorios
"Interacción multilateral vía Internet-2 con robots cooperativos", Francisco Ruiz (CINVESTAV), (UNAM), (UDG).
http://www.cudi.edu.mx/otono_2004/presentaciones/fransisco_ruiz.zip.
"Nanotecnología", Patricia Santiago (UNAM) y Jorge Antonio Ascencio (IMP).
http://www.cudi.edu.mx/otono_2004/presentaciones/patricia_santiago.pdf.
Avances en la estructuración de un sistema interactivo de investigación en microscopía (UANL).
http://www.cudi.edu.mx/primavera2003/presentaciones/virgilio_gonzales.zip.
• Visualización:
Realidad Virtual, Genevieve Lucet (UNAM).
http://www.cudi.edu.mx/otono_2004/presentaciones/genevieve_lucet.zip.

Ponencia 3. Las TIC´s y su relación con el ambiente:

· Sistemas de Información Geográfica (SIG) y Sistemas de Posicionamiento Global (GPS).
· Participación ciudadana a través de auditorias ambientales digitales.
· Ahorrando energía y recursos a través del diseño y construcción de edificios inteligentes.
· Simulación de condiciones ambientales.

La evolución reciente de la humanidad ha puesto en evidencia la imparable fuerza de dos conceptos relativamente novedosos: el primero representado por las Tecnologías de la Información y de la Comunicación, las coloquialmente denominadas TIC´s, y el segundo por unos conceptos inicialmente difusos pero que han ido tomando forma, los relacionados con el Medio Ambiente, fuente a su vez de innumerables inquietudes y opiniones en muchos casos contradictorias.

Las TIC´s en los últimos años, han tenido un desarrollo espectacular, sólo es preciso recordar conceptos, que hace muy poco no existían: Internet y la telefonía móvil, la posibilidad de recibir correos electrónicos en el teléfono móvil, o en la PDA equivalente, estar permanentemente comunicados. De conocer cualquier noticia del mundo, exactamente cuando ocurre, vía Internet, todo ello va conformando una nueva forma de vivir, de comportarse, de socializarse, etc.

En cuanto al medio ambiente, el ciudadano normal, que aún piensa que el medio ambiente es aquello que se llamaba, no hace tantos años, polución atmosférica, ve como aparecen y se desarrollan nuevos conceptos, quizá el más significativo, el del cambio climático, el primer problema de una globalidad irrefutable, que necesita para resolverlo o como mínimo mitigar su impacto, un esfuerzo coordinado a nivel planetario. Pero también, oímos hablar, de multitud de otros conceptos: biodiversidad, energías renovables, deforestación, biocombustibles, reciclaje, contaminación local, depuración, agricultura de precisión, etc.

Las actividades en el ámbito de los temas de sensibilización medioambiental, han puesto en evidencia, la indudable dificultad no tanto de convencer a los ciudadanos de los problemas del medio ambiente, sino de influir en sus comportamientos, para que de una forma no tanto intelectual, sino eminentemente práctica, puedan mejorar sus actividades con una mayor preservación del medio.

Un sencillo ejemplo puede ayudar a presentar la temática: ¿que es más fácil, educar a un niño para que cuando salga de una habitación en la que estaba solo, apague la luz?; o mas bien, ¿conseguir sensibilizar a los padres para que eduquen al hijo?; o finalmente ¿instalar un sensor en la habitación que detecte que el niño ha salido y que automáticamente apague la luz?. La respuesta, quizá no mejor, pero si más correcta, evidentemente es la tercera, la solución más sencilla para que cuando no hay nadie en una habitación la luz este apagada, es un automatismo controlado por las Tecnologías de la Información.

La sencilla reflexión anterior es la que he generado, en el intento de ver que pueden aportar las Tecnologías de la Información y la Comunicación a los problemas del Medio Ambiente; el tema es difícil, porque hasta ahora, de forma general, han sido dos ámbitos del conocimiento separados, y en los que encontrar un enfoque interdisciplinario no es fácil, ni corriente.

Integrar las TIC’s y su posible aportación a resolver o reducir los problemas ambientales, con profusión de aportación de nuevos datos y conceptos, orientado a prácticamente todas las actividades de la sociedad; es un problema complejo y amerita un estudio completo de todos los agentes y elementos involucrados en el contexto que plantea la preservación del medio ambiente.

Una de las características de nuestra época es la plena conciencia de que existen una serie de problemas ambientales a los que debemos enfrentarnos para evitar el deterioro ambiental de nuestro mundo. Poner freno al deterioro ambiental tiene su base en necesarios y profundos cambios en nuestro comportamiento, pero, en muchas ocasiones, allí donde la voluntad humana falla, las TIC´s se pueden convertir en útiles herramientas para evitar daños en nuestro entorno. Algunas TIC´s se han puesto al servicio del medio ambiente para lograr entender mejor cuáles son los riesgos de nuestras actuaciones, dónde están los límites y cuándo los superamos. Permiten conocer con mayor precisión y exactitud los problemas y, consecuentemente, actuar de una manera más rápida y eficaz. Otras, se han puesto al servicio de procesos sustituyendo la intervención humana para optimizar o minimizar el gasto de recursos, las emisiones, los residuos, etc. La idea es la búsqueda de soluciones ambientales a través de las TIC´s.

La aplicación de las TIC´s pueden abarcar la agricultura, ganadería y pesca. Las tecnologías de precisión se muestran clave en estos sectores. En la agricultura, el consumo de agua y la aplicación de abonos y pesticidas deben limitarse a lo estrictamente necesario. Las TIC´s permiten que conozcamos las demandas de manera precisa y en tiempo real, ofreciendo la posibilidad de satisfacerlas de manera óptima. Para la ganadería, los controles de calidad para garantizar su consumo han encontrado en las TIC´s un recurso indispensable para el seguimiento de los animales a lo largo de su vida, hasta que llegan a nuestra mesa. En la pesca, la localización precisa de los bancos de peces permite una mayor eficacia, reduciendo los tiempos de búsqueda y evitando capturas innecesarias.

La ordenación del territorio cuenta como herramienta base la información que los satélites recogen del mismo. Las posibilidades de conocer cómo evoluciona el territorio y las consecuencias de actuar sobre él influirán en la toma de decisiones, a lo que contribuyen distintos software que permiten hacer predicciones. El medio urbano y los problemas ambientales que en éste se generan emplean a las TIC´s para garantizar un control de los niveles de contaminación que permita tomar medidas de manera rápida y eficaz.

Respecto a las edificaciones, la incorporación de nuevas tecnologías que hacen posible el uso de energías más limpias se muestra clave en las tendencias constructivas. La domótica, con un objetivo de ahorro energético y de recursos, se incorpora como un elemento más en los hogares.

El sector industrial, muestra la aplicación de las TIC´s para una mejora ambiental de la productividad basada en una reducción de consumo de recursos, energía y tiempo, así como en el desarrollo de procesos menos contaminantes. El desarrollo de nuevas fuentes de energía que muestran más respeto con el medio evoluciona de manera satisfactoria, pese a que la demanda energética es cada vez mayor. La ecoeficiencia se busca en todos los procesos.

Para el transporte se presentan aplicaciones para la reducción de las emisiones contaminantes emitidas por los vehículos, ya sea por la mejora en la tecnología de combustión, así como por la incorporación de nuevos combustibles más respetuosos con el medio ambiente. También se presentan sistemas para una gestión del tráfico más eficiente, con la consiguiente mejora de la congestión, contaminación, tiempos de recorrido etc. Además, las TIC´s tienen un importante papel en la seguridad vial, tanto en sistemas incorporados en los vehículos como en la red viaria.

La variedad de tecnologías y su diversificación en la aplicación en los diferentes sectores está en constante expansión. Un tipo de tecnología puede aportar soluciones a muy distintos sectores y en muy distintos campos ambientales. Las posibilidades que ofrecen se incrementan cada día y apenas comenzamos a ser conscientes de sus posibilidades.

Luchemos por la preservación de la vida de nuestro Planeta Tierra!!!

Ponencia 4. Las TIC´s y su relación con la Sociedad:

· Marco Legal (leyes, decretos y resoluciones vigentes) para regular el uso de las TIC´s.
· Trabajo a distancia (Teletrabajo) y Comercio a distancia (Telecomercio).
· Delitos informáticos.
· Normas, Reglamentos y Políticas para las TIC´s en las organizaciones.
· Normas ISO 27001: Requisitos de un Sistema de Gestión de Seguridad de la Información.
· Protagonismo del usuario en el uso de las redes.
· Desarrollo de nuevas tecnologías que resuelvan problemas sociales.

Persona, sociedad y tecnología. Una tríada constante en la historia de la humanidad, hasta tal punto que muchos autores definen el desarrollo humano a partir del avance tecnológico, gracias a él o en su compañía. En cualquier caso, tecnología y transformación de lo social se dan siempre la mano. La realidad actual no sería como es si no fuera por el progreso de la humanidad, del esfuerzo de las personas, de sus productos culturales, de sus logros sociales, eso está claro; pero inmediatamente hay que añadir que nuestro presente no sería como es si no fuera por el desarrollo e implementación de lo tecnológico. Dicho desde otra perspectiva: la visión de nuestros antepasados, en sociedades más primitivas, fabricando los primeros utensilios y las primeras herramientas para poder sobrevivir, atesorándolos, mejorándolos, intercambiándolos y trasportándolos a cualquier lugar no es algo ajeno y distante a la denominada sociedad de la información y del conocimiento. Todo lo contrario, entre ambos extremos no hay solución de continuidad. Son dos imágenes o momentos que hablan de una relación constante. Tal vez, la diferencia entre ambos consista en que nuestro presente visibiliza potentemente el papel que juega lo tecnológico en la cotidianidad y, quizás, también, que hemos emprendido una reflexión profunda y en diferentes dimensiones (filosófica, política, moral, técnica) sobre esa relación.

Un ejemplo concreto de esta reflexión, tiene que ver con que habitamos una cotidianidad dominada por las máquinas inteligentes, por el uso de sistemas virtuales en las comunicaciones, por la extensa difusión de las redes telemáticas en los sectores industriales y académicos, por el uso doméstico del PC e Internet, por los avances microelectrónicos en el campo de la salud o por el uso exponencial de los sistemas virtuales en nuestro ocio. De hecho, algunos autores hablan ya del nacimiento de nuevas formas culturales de expresión, de vida e incluso de pensamiento. Otros, incluso, se atreven a hablar de que un nuevo pensamiento está naciendo de todas estas transformaciones para recoger formas de mirar y hacer que no tienen parangón histórico alguno. Así, se habla de un nuevo paradigma que rompe las viejas barreras académicas y de un pensamiento que desde la literatura a las matemáticas nos obliga a replantearnos nuestros viejos esquemas de representación del mundo.

Lo cierto es que los avances y las innovaciones tecnológicas originalmente, hasta hace unas dos décadas, más o menos, eran un tema que sólo preocupaba a los científicos, tecnólogos, historiadores y a algunos filósofos. Pero en la actualidad, esto ha cambiado. Ahora constituyen una temática que interesa a todo el mundo, al gran público. Una de las razones de este cambio hay que buscarla en el hecho de que las tecnologías de la información y la comunicación han irrumpido con fuerza en contextos laborales, educativos, lúdicos y los han transformado notablemente. Este tipo de tecnologías son muy visibles en nuestra vida cotidiana, están muy presentes, nos apoyamos en ellas para buena parte de las tareas que realizamos y dependemos mucho de su presencia. Pero además, precisamente por esa visibilidad y esa dependencia que han generado, han visibilizado el resto de tecnologías que utilizamos y siempre hemos utilizado en nuestro día a día. De tal manera, que se ha generalizado el interrogarse por la relación tecnología-sociedad, y, en los ámbitos académicos, se ha convertido en un tema de inevitable interés tanto para científicos sociales como científicos humanos. En suma, todos y todas, de un modo bastante general, estamos interesados en conocer qué transformaciones, qué cambia, que se origina y dirime en esa relación.

Si bien lo que hay de fondo es el debate sobre la relación tecnología-sociedad, específicamente, se presta atención a un ámbito en el que las TIC’s son tanto instrumentos de comunicación y colaboración como objeto de estudio en sí mismos. Un contexto donde el desafío a las viejas visiones de nuestra realidad es constante, y en el que se rompen las dicotomías entre ciencias experimentales y sociales, lo culto y lo popular, lo real y lo virtual, lo tecnológico y lo cultural, etc. En esa línea, de las nuevas tecnologías y la sociedad, se dedica el análisis de las transformaciones sociales y culturales que emergen con la implementación de las tecnologías de la comunicación y la información en nuestra más inmediata cotidianidad.Aquí, quizás, y sin entrar en una discusión académica, convendría hacer un pequeño paréntesis y comentar lo siguiente. Ha sido frecuente, en algunos ámbitos académicos tradicionales, y también es una idea que a veces manejamos en el sentido común, plantear que las innovaciones tecnológicas son las responsables últimas y, a veces, únicas, del cambio en nuestra realidad social. A esto se le ha llamado “determinismo tecnológico”. La sociedad depende para evolucionar, cambiar, avanzar, de la innovación que ofrece la tecnología. Pues bien, este planteamiento ha recibido muchas críticas, y se considera ya obsoleto. En realidad, la relación tecnología-sociedad, y, más concretamente, la relación TIC’s-sociedad es un proceso en el que la tecnología es capaz de apuntar y organizar cambios, pero también los usuarios son capaces de apropiarse de las tecnologías, otorgarles nuevos significados y en definitiva, redimensionarlas y, a veces, alejarlas del uso para el que fueron pensadas y diseñadas. O sea, que estamos ante un proceso de mutuo ajuste y acoplamiento.En este proceso de mutuo ajuste y acoplamiento también se recoge un enfoque todavía no muy conocido en el mundo hispanohablante, y que tiene que ver con el que he comentado hace un momento al referirme a la crítica hacia el determinismo tecnológico, pero muy extendido en las ciencias sociales y humanas de países como Alemania, Inglaterra, Francia, Estados Unidos o Australia. Por esta razón llena un hueco en nuestro país, donde no hay una clara iniciativa similar.

Hay textos clásicos que buscan rastrear y recoger el origen histórico de la temática, me refiero a la relación entre TIC’s y sociedad. En esa línea, se encontrarán volúmenes que contienen diferentes aportaciones sobre la aparición virtual de comunidades y grupos, y las implicaciones de la comunicación mediada por ordenador; o distintas investigaciones sobre el desarrollo de las primeras comunidades virtuales; o una recopilación de textos que recogen una exploración radical y novedosa de la tecnociencia contemporánea, etc.

Hay obras que recogen las transformaciones culturales, sociales y políticas que han provocado las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Así, como se puede observar existen textos que ofrece una de las primeras grandes panorámicas sobre las consecuencias sociales que implica el uso cotidiano de Internet; y alguno que discute las transformaciones que sufrirá el ámbito de la política gracias a la implementación masiva de las TIC’s.

A tono con este proceso de acoplamiento entre TIC´s y sociedad se pretenden profundizar en dos aspectos muy concretos: en las transformaciones que la vida y el ser humano sufre en nuestro presente tecnológico, y en las transformaciones que a su vez también sufre el conocimiento que se elabora sobre el individuo actual.

También en este contexto se explora cómo, metodológicamente se pude analizar esta realidad dominada por el uso masivo de las TIC’s y qué tipo de transformaciones y adaptaciones debe sufrir la metodología científica para entrar en ese análisis.

Ponencia 5. Seguridad informática en las organizaciones y en sus transacciones:

· Investigación y análisis posterior a la ocurrencia de un incidente de Seguridad Informática (Forénsica Digital).
· Amenazas, vulnerabilidades y riesgos en materia de seguridad informática.
· Comercio electrónico.
· Fortalecimiento de intercambio y transferencia digital con mecanismos seguros de certificación.

Las condiciones de vida y las tendencias de desarrollo actuales en la dinámica social y de negocios, han convertido a la información en un bien sustantivo primordial y de importancia estratégica para las personas y las organizaciones, enfatizando la realidad del principio que plantea que “información es poder”. Este efecto se extiende al ámbito de los recursos y servicios de las tecnologías de información y de la comunicación, en su función como herramientas para administrar y operar la información, lo cual los convierte en una forma de propiedades de gran valor para ambos, personas y organizaciones, y por ende objetivos potenciales para infligirles alguna clase de daño o perjuicio.

En este orden de ideas, dado que el propósito genérico de las funciones de seguridad es proteger y salvaguardar la existencia e integridad de las personas y sus propiedades, se puede establecer que el propósito de la seguridad informática, en sentido estricto, sería proteger y salvaguardar tanto el acervo de información como la plataforma de recursos y servicios de tecnologías de la información de una persona u organización. Esta perspectiva contempla lo que se puede considerar como un “enfoque estático” de la problemática de la seguridad, proyectándola como una cuestión de defensa del propio territorio, en este caso de la información como una propiedad de las personas y las organizaciones.


Pero en un sentido más amplio, también se podría establecer que el propósito de la seguridad informática es la protección y salvaguarda de las personas y las organizaciones en todos los aspectos de su actividad que involucran el manejo de información, en especial por medio del uso de recursos y servicios de tecnologías de la información, con una perspectiva que se puede considerar como de “enfoque dinámico” para la problemática de la seguridad, proyectándola como una defensa integral, en la que se abarca tanto el enfoque de "defensa del territorio", como la "defensa de los intereses" de las personas y las organizaciones, mientras se desenvuelven en el curso de sus actividades.

En ambos casos el punto de partida para dicha problemática de la seguridad corresponde a la definición del problema a resolver, lo cual consiste en identificar y dimensionar el perfil de riesgos existente, a partir de lo cual será posible aplicar cualquier tipo de método que se desee para su análisis y eventual solución. En este sentido, para propósitos del "enfoque estático" se proyecta un perfil de riesgos alrededor del concepto de la "propiedad", o sea el acervo de información, en el que se contemplan los efectos de:
•Pérdida o destrucción de la información.
•Corrupción o distorsión del contenido de la información.
•Sustracción de la información.

Los cuales se manifiestan en el ámbito interno de las personas y las organizaciones, en forma individual o combinada, y que pueden ser el resultado de una causa accidental, por la ocurrencia de una situación totalmente fortuita, incidental, como consecuencia de un error, o intencional, como resultado de una acción conciente, planeada y/o concertada.

Por su parte, para propósitos del "enfoque dinámico" se proyecta un perfil de riesgos alrededor de la "actividad", esto es, las operaciones en que se involucra el manejo de información, en el que se contempla, además de los antes descritos, efectos sobre los intereses de las personas y las organizaciones, tales como:
•Impactos al patrimonio.
•Impactos a su imagen y/o posición social.
•Impactos a su estructura y/o viabilidad existencial.

Los cuales se manifiestan en el entorno externo desde un punto de vista funcional, y que se pueden derivar del mismo tipo de causas, accidentales, incidentales o intencionales.

Para el análisis de estos perfiles de riesgo, las fórmulas presentadas en El Arte de la Guerra, del maestro Sun Tzu, plantean recomendaciones generales con un enfoque estratégico, las cuales requieren de una cierta interpretación, una vez definida el área en que se pretende aplicarlas. En este sentido, las fórmulas propuestas sugieren tres líneas de pensamiento:

El conocimiento del terreno, entendido como conocer el entorno en que se ubican y desempeñan las actividades, para establecer las ventajas y desventajas que nos puede ofrecer. El terreno se debe evaluar en términos de distancia, dificultad o facilidad de movimiento, dimensión y seguridad. Lo primero que debe de tenerse en cuenta es la condición del terreno.

Con los datos correspondientes se maniobrará con seguridad, puesto que se conocen las ventajas y desventajas que tendrán las tropas en acción. Se sabrá así el número de tropas necesario y la relativa seguridad del medio en que se va a actuar. Para el enfoque estático, el terreno se refiere a la estructura interna de las personas y las organizaciones, en donde reside el acervo de información y las herramientas para su administración. Asimismo, para el enfoque dinámico, el terreno se refiere a los ámbitos externos en que las personas y las organizaciones desempeñan sus actividades, por ejemplo el medio de negocios o el medio de Internet, donde operan sus transacciones financieras.

El conocimiento del enemigo, entendido como conocer las fuentes desde las que se pueden materializar los riesgos proyectados, así como sus formas de actuación.

Para el enfoque estático, el enemigo se refiere a todo aquel que pueda tener acceso o efecto sobre la información, por ejemplo los operadores, los sistemas y bases de datos, los equipos de cómputo y de comunicaciones a través de los cuales se opera la información, y los agentes externos que pudieran tener acceso tanto al acervo de información, como al uso de los medios de operación. Asimismo, para el enfoque dinámico, el enemigo se refiere a todo agente externo que se pueda relacionar, ya sea con acceso al ámbito interno, o bien con acceso a las entidades con las que interaccionan las personas y las organizaciones en el curso de sus actividades.

En este sentido, un ejemplo de enemigo son los hoy llamados hackers, de los cuales, en un 80% de los casos conocidos, tienen un origen interno en las organizaciones.

El conocimiento de los medios, entendido como conocer las vías en que pueden acceder los riesgos a sus objetivos de afectación. Para el enfoque estático, los medios se refiere a los espacios de oportunidad existentes en la plataforma interna de recursos y servicios de tecnologías de la información, con que se opera dentro de la estructura de las personas y las organizaciones, así como los canales hacia el exterior, ya sea por canales dedicados, o bien por canales abiertos tales como el servicio telefónico o Internet. Asimismo, para el enfoque dinámico, los medios se refieren también a espacios de oportunidad, pero en este caso por los canales abiertos a través de los recursos y servicios de tecnologías de la información con los cuales se interacciona con otras entidades.

En este sentido, como ejemplos de medio, se pueden destacar a el Mailbonbing, los Troyanos, los Virus, las Bombas Lógicas, los Scanners, los Sniffers, los Gusanos (Worm), el Spam, así como las estafas, timos y el reclutamiento para redes de pornografía a través de Internet.

La solución a la problemática de la seguridad informática, consiste en la adopción de ciertas formas de medidas contraceptivas para los riesgos identificados, ubicadas en sus diversos estratos funcionales y que se pueden describir en los siguientes términos:

PREVENCIÓN (Certificados X 509, Encriptación de datos, MD5, Mecanismos de validación de ingreso y contenido de datos, PGP, Políticas y normas para el manejo de información, SHA-1, SSL).

DISUASIÓN (Mecanismos de registro y auditoria de accesos a la información, Mecanismos de sanción por violaciones a la seguridad).

CONTENCIÓN (Firewalls, Mecanismos y Claves de restricción de accesos, Wrappers).

COMBATE (Antivirus, Rastreo de accesos, Wrappers).

RECUPERACIÓN Y RESCATE (Sistemas de respaldo de información).

Y cuya efectividad estará determinada tanto por el grado de precisión alcanzada en la identificación y dimensionamiento de las vertientes de riesgo, así como por el grado de cobertura de las mismas.

Para estos efectos, es importante destacar que si bien lo más conveniente es obtener la máxima precisión posible en la identificación de riesgos, no es necesario que se establezcan previsiones para cada una de las vertientes identificadas. Ello, en virtud de consideraciones de costo beneficio, de tal manera que lo que se recomienda es establecer previsiones para las vertientes con mayor probabilidad de ocurrencia, y en función de las limitaciones de recursos, generalmente de índole financiera.

En este contexto, es importante destacar que, si bien el ámbito de la seguridad informática está asociada al factor tecnológico, no todas las previsiones deben de ser de naturaleza tecnológica. Esto, en virtud de que la tecnología no es mas que una herramienta, sin capacidad de discernimiento y juicio, y es al mismo tiempo un arma de dos filos, ya que lo que la tecnología propia puede hacer, la tecnología de un adversario lo puede deshacer, si tienen la intención y cuentan con suficiente tiempo y recursos para hacerlo. Asimismo, se tiene el problema de que entre mayor sea el grado de sofisticación tecnológica, existen mayores probabilidades de vulnerabilidad en las estructuras que sustentan.

Finalmente, debe considerarse que, en virtud de la naturaleza dinámica de la tecnología, las previsiones establecidas no tendrán una vigencia permanente, sino que deberán actualizarse al mismo ritmo que se desarrollan innovaciones en este campo.

Ponencia 6. Las TIC´s en el ambiente académico de las universidades:

· Sistema de Control de Estudio.
· Oferta Académica.
· Bibliotecas Virtuales compartidas.
· Grids.
· Educación a distancia.

Con la prospectiva del desenvolvimiento tecnológico del sector de las TIC´s que augura gran expansión en los próximos años tanto en investigación básica como en desarrollos tecnológicos, creación de nuevos mercados y fortalecimiento de los actuales y dada la importancia relativa creciente del sector frente a otras tecnologías surge la necesidad de reorientar los estudios académicos y en particular los universitarios para ponerlos en consonancia con los requerimientos no solo laborales, sino también sociales, culturales y económicos de un mundo relacionado a las tecnologías.

Tradicionalmente la telefonía, la informática y las comunicaciones han utilizado por separado recursos a veces muy distintos de la matemática, la física y las ingenierías tradicionales y por lo tanto la formación académica de pre-grado sobre todo, en estas y otras disciplinas concomitantes ha producido egresados con perfiles propios. Hasta aquí las empresas fueron requiriendo una formación profesional que las universidades en general han brindado y por otra parte cuando se ha hecho necesario las empresas han desarrollado una capacitación complementaria en aspectos puntuales. Ambos sistemas de capacitación algunas veces intercomunicados y otras un tanto distanciados exhibieron sus virtudes y defectos en relación con el avance tecnológico y su difusión masiva en la sociedad.

Como telón de fondo de este panorama local se observa la convergencia de las tecnologías telefónica, informática y de comunicaciones a nivel global. Este es el verdadero motor que hace difusos los límites de la competencia de las carreras tradicionales y va requiriendo nuevos perfiles de formación profesional más ajustados a la conjunción que llevan adelante las TIC´s. Se precisan entonces, en forma creciente, una formación básica común en ciencias y técnicas tradicionales, conocimientos más específicos en ciertos perfiles profesionales nuevos y un condimento de economía, administración y comercialización hoy poco presente.

Esta reflexión sugiere de alguna forma el evaluar hasta que punto cada una de las carreras actuales en el ámbito nacional público y privado llenan total o parcialmente los requerimientos de los nuevos perfiles aportados por la convergencia tecnológica. Nuestras universidades han elaborado perfiles en base a diferentes fuentes en conjunto mediante una interacción Empresa – Universidad con un objetivo de desarrollo industrial para la sociedad.

Sobre la base de la experiencia internacional en este caso, las áreas que presentan mayor interés de análisis en relación con la perspectiva general de evolución en el ámbito de las carreras universitarias relacionadas con las TIC´s
son:
- Programas y Contenidos.
- Estructura y Correlatividades del Plan de Estudios.
- Formas de Enseñanza-Aprendizaje y Recursos Didácticos.
- Escalonamiento de estudios de Pre-grado y Postgrado y los tiempos requeridos.
- Inserción en el mercado laboral y en el ámbito académico.

La naturaleza de estos aspectos es la que termina brindando un perfil profesional al egresado que lo habilita en mayor o menor medida a cubrir la demanda laboral. Debe observarse que salvo en las formas de enseñanza –aprendizaje y sus respectivos recursos didácticos no se trata de hacer un estudio del uso de las TIC´s y su difusión e impacto en el medio universitario o en la sociedad, sino de la capacidad de producir estas tecnologías en sus aspectos de “hard “ y de “soft” y a la vez estudiar sus formas de fabricación industrial, comercialización y difusión a partir de las indudables necesidades nuevas y crecientes que habrán de devenir en cuanto a su uso en la industria, en los servicios y en el ambiente académico.

En particular, sobre el uso de estas tecnologías en educación hay gran cantidad de estudios y trabajos que suelen contener más elementos interpretativos que datos estadísticos sobre el empleo de las mismas. Por otra parte se observa en general la existencia de pocos estudios en nuestro país que puedan servir como antecedente sobre formas de producción de estas tecnologías o sobre la organización académica de los estudios que deban desarrollarse para tal fin.

De la importancia que tienen las TIC´s en el sector académico surge que:
- Los actuales y crecientes requerimientos de la industria en cuanto a capacitación de profesionales y una previsible acentuación en la profundidad de saberes específicos harán necesario el establecimiento de nuevos y/o remozados perfiles de egresados universitarios en las carreras vinculadas con estas tecnologías como forma de evitar “cuellos de botella” en los que se carezca temporalmente de la suficiente cantidad de individuos con las capacidades demandadas.
- Es previsible también una evolución muy rápida de estos perfiles en función del cambio tecnológico.
- Las empresas comienzan a evaluar estos aspectos y parecen dispuestas a tomar acciones para encauzarlos adecuadamente colaborando en estrategia común con las universidades.

Las instituciones educativas han sufrido cambios en las esferas académica y administrativa, con el fin de poder asumir el reto de responder a estas exigencias actuales. Para esto se han creado, en las diferentes universidades, equipos de trabajo conformados por pedagogos, comunicadores, diseñadores gráficos y técnicos, estructurados y organizados en forma diversa.

Sin embargo, pese a los cambios, los resultados de las instituciones nos muestran que en la gran mayoría de ellas, el proceso se encuentra en una primera etapa, donde las experiencias se han dirigido básicamente a apoyar cursos presenciales con actividades orientadas a través de Internet y con una marcada tendencia a utilizar la red para implementar propuestas bimodales o semipresenciales.

Todas las universidades comparten la preocupación real por afrontar los cambios de la sociedad contemporánea y encontrar la forma ideal de integrar las tecnologías a los procesos de enseñanza y de aprendizaje, y así fortalecer la educación ofrecida en los niveles de pre-grado, postgrado, formación avanzada y formación continua. De esta manera se apunta a desarrollar procesos de investigación-acción conjuntos en el área de aplicación de TIC´s en la Educación Superior para proponer un modelo que ayude a mejorar la calidad, a través de entornos virtuales.

Ponencia 7. Las TIC´s en el ambiente administrativo de las universidades:

· Sistema Integrado Administrativo y Financiero.
· Sistema de Indicadores de Gestión.
· La toma de decisiones en las universidades con Data Ware.

Varios estudios subrayan la necesidad de administrar la dirección de la integración de las TIC´s en las prácticas universitarias. El estudio estratégico de modelos virtuales de universidades para la Comisión Latinoamericana de la Unesco 2007 encontró que la mayoría de las universidades enfrentan un gran desafío en llevar la integración de las TIC´s y aprendizaje virtual de un nivel de proyecto a un nivel estratégico. El extenso informe da énfasis al hecho de que para integrar las TIC´s exitosamente, los enfoques a toda escala son necesarios, y que la existencia de una estrategia es significativamente importante para la conducción del desarrollo de las TIC´s. Las universidades con tal estrategia tienen mayor avance en sus iniciativas de integración de las TIC´s en sus propias prácticas administrativas y de organización, así como en su ambiente educativo. Una estrategia es también un indicador de un gran trabajo en la red en el área de las TIC´s.

El estudio demuestra que la organización y ordenamiento en el ámbito administrativo de la universidad es una condición importante para el proceso de desarrollo, además de ser uno de los motivadores para aquellas universidades que están bien avanzadas en el uso de las TIC´s. Al contrario, la ausencia de apoyo notable y prioritario por la administración universitaria para la integración de las TIC´s y aprendizaje virtual es un obstáculo crítico en muchas universidades venezolanas. El estudio revela que esto es en parte debido al hecho de que la administración universitaria históricamente no se ha interesado en el aprendizaje virtual y las TIC´s, por considerarlo un asunto comercial.

En los próximos años, la integración de las TIC´s y el aprendizaje virtual tenderá a evolucionar, por lo tanto, asegurar el desarrollo y sostenibilidad de la integración y enseñanza virtual de las TIC´s es un gran reto futuro para la administración universitaria que tiene como proyecto este desafío.

Este proyecto tiene como objetivo demostrar el potencial de la Sociedad de la Información en el entorno universitario y, a través de la exposición de métodos y enfoques aplicados, desea mostrar el potencial de extender el alcance de la educación superior a todos los niveles y aspectos de la sociedad en América Latina. Las actividades principales del proyecto se relacionan con la implementación de un mecanismo basado en la Sociedad de la Información que facilita el desarrollo de un innovador entorno de aprendizaje virtual, que brinde acceso a la aplicación de métodos y enfoques de aprendizaje apropiados, innovadores y variados. Como parte del proyecto se espera experimentar con metodologías para el desarrollo de estrategias institucionales de aprendizaje virtual y la construcción de capacidades en las universidades.

Se han establecido estrategias para la identificación de problemas, visiones e implementación. Más de cincuenta áreas problemáticas se han identificado en las universidades y se han convertido en una visión y estrategia de cambio. El área de principal preocupación muestra la necesidad de una estrategia institucional completa para las TIC´s, la necesidad de un plan para la capacitación virtual a todo nivel, un plan para el desarrollo curricular y pedagógico así como experimentos educativos, temas de infraestructura y problemas clave para el acceso a las TIC´s y sus costos.

Estas prácticas se han llevado a cabo en las universidades europeas y se ha convertido en un método productivo para un cambio institucional. Algunos de los temas a tratar son establecer propiedad compartida de la identificación de problemas, la interacción más allá de las fronteras de la organización tradicional y las barreras profesionales, el establecimiento de obligación y compromiso hacia el cambio y el uso de técnicas variadas y creativas. Además de mostrar ideas para la integración de las TIC´s en las prácticas universitarias.